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Inmótica: Control absoluto para hoteles y resorts

Los establecimientos que aplican esta tecnología, como un distintivo para el viajero, no sólo se ven concentrados en los grandes y lujosos resorts, sino en hoteles de negocios donde el corporativo puede utilizar sus características por conveniencia para entablar y resolver operaciones laborales.

Con cualidades que van desde la comodidad, seguridad y, como se mencionó, motivos de trabajo, además de los huéspedes –que reconocen en este sistema electrónico una tendencia en la industria turística, donde tienen la capacidad de programar la iluminación, aire acondicionado, audio y video, y hasta el internet o telefonía según sus preferencias–, los directores y gerentes generales de hoteles pueden aprovechar dicho avance para enfocar su rendimiento en el ahorro de energía e insumos en mantenimiento.

Evolución intuitiva

De acuerdo con la Asociación Española de Domótica e Inmótica, ambos conceptos son el conjunto de tecnologías aplicadas al control y automatización inteligente de un área o espacio, que permite una gestión eficiente del uso de la energía, aportando comodidad y seguridad, además de comunicación entre el usuario y el sistema. La domótica se emplea para casas o residencias, mientras que la inmótica se destina a hoteles, centros comerciales, escuelas, universidades, hospitales y cualquier otro inmueble terciario.

Para quien está familiarizado con este tipo de tecnología, seguramente reconoce que los elementos más utilizados por la inmótica en sus hoteles son aquellos que se emplean en las habitaciones para regular el aire acondicionado, la iluminación, las cortinas o persianas, e incluso el audio y video, que son catalogados como módulos destinados al confort. Pero también otros mecanismos pueden ser sistematizados para vigilar la seguridad, prestación de servicios y mantenimiento, como:

• En seguridad: Señalización digital, cámaras de vigilancia, control de accesos (apertura o cierre de puertas, ventanas y toldos, entre otros), redes informáticas y sistemas de recepción.

• En negocios: Telefonía, video-conferencias e internet.

• En mantenimiento: Sistemas de riego automáticos, suministro de agua en general y de uso sanitario (agua caliente), gas, electricidad, control de iluminación (natural y artificial) y ventilación.

Todos y cada uno de dichos componentes ofrecen soluciones en el ahorro de energía, ya que pueden ser gestionados inteligentemente dependiendo del espacio y ambiente institucional o corporativo, aprovechando mejor los recursos naturales y ejerciendo su función en horarios donde las tarifas tienen menor costo, reduciendo así el importe de las facturas.

Sistemas de automatización

 

La información necesaria para modificar las tendencias de uso se obtiene a través de un monitoreo de consumos. De esta manera, el diagnóstico logrado sobre el uso de energía innecesario servirá para proyectar una mayor eficiencia de ahorro en:

• Accesibilidad: Facilidad en el manejo de dispositivos de acuerdo a las necesidades, en especial para personas con capacidades diferentes.

• Vigilancia automática: De gente, animales y bienes (intrusión), así como de incidencias y averías (detección de incendios, fugas de gas, inundaciones, fallos en la electricidad).

• Comodidad: Disposición en la programación de un ambiente en particular dentro de una habitación de acuerdo a un criterio (aire acondicionado, iluminación, cortinas o persianas, audio y video).

• Comunicaciones: Información en el funcionamiento de equipos e instalaciones, así como la transmisión de voz y datos (textos, imágenes, sonidos multimedia), intercambio de recursos por medio de redes locales (LAN) y sistemas de recepción, acceso a Internet y nuevos servicios de telefonía IP, televisión digital por cable, diagnóstico remoto, videoconferencias y tele-asistencia.

Ventajas hoteleras

Palabras de Juan Pablo Pinedo, gerente de mantenimiento corporativo de Grupo Posadas, afirman que la comodidad y modernidad que representa un sistema de inmótica puede ser la primera razón por la que un hotel implemente una aplicación de este tipo, sobre todo para ofrecerle un mejor servicio al huésped.

“Pero también se emplea para ahorrar energía en suministros, como la luz, el agua, la temperatura... Lo que para un establecimiento de este tipo es fundamental, no sólo en términos económicos, sino de sustentabilidad, ya que hoy en día las empresas ‘verdes’ buscan nuevas alternativas para cumplir con las normas ambientales y ser socialmente responsables no derrochando energía”.

De acuerdo con el ejecutivo, por lo regular los sistemas de inmótica en los hoteles se instalan de manera primaria en las habitaciones para llevar el control de elementos, como cortinas o persianas, aire acondicionado e iluminación, entre otros.

“Es un sistema muy dinámico y eficaz, ya que desde el puesto central de control es posible regular la activación o apagado de cada una de las áreas, ya sea por propio criterio o períodos de tiempo. Por ejemplo, si se requiere ajustar el momento en qué se encienda la luz o el aire acondicionado, dependiendo si la habitación está o no vacía, o si se encuentra el ama de llaves realizando el aseo.

“Esto también es muy apto en los salones de convenciones, ya que se puede programar el ambiente, temperatura e iluminación del lugar con bastante tiempo de anticipación y, posterior al evento, también condicionar su inactividad”.

Aseverando que es indistinto el público objetivo al que está dirigido este sistema, Juan Pablo dice que el motivo de la estancia es lo que realmente puede beneficiar más al viajero debido a la combinación de atributos a los que puede acceder por medio de la inmótica.

“Ya sea que te hospedes por placer o por negocios, la facilidad con la que es posible controlar cierto tipo de ambientes preferentes en luz, temperatura o sonido, pueden darte un valor agregado en la resolución de tus objetivos. Por ejemplo, si tu intensión es programar una escena de iluminación (con luz tenue, intermedia o con toda su intensidad), puedes hacerlo para que, al momento de entrar en la habitación, se activen estas condiciones.

“Asimismo, otras áreas, como el lobby, restaurantes y bares son factibles de ser pre-programados dependiendo el horario (generalmente por la tarde y noche), adecuando desiguales pautas de intensidad y direccionamiento de luz, dependiendo el entorno que se desee generar”.

En términos de seguridad

Como se leyó anteriormente, mecanizar determinados sistemas para resguardar la vigilancia, los servicios, así como el mantenimiento, es otra de las cualidades que se puede conseguir con la inmótica, ya que pueden programarse, tanto la apertura como el cierre de puertas y ventanas, suministros de agua, la activación de sistemas de riego, despliegue o enfunde de toldos, accionamiento de cámaras de seguridad, sensores de movimiento y todo lo que sea posible de automatizar.

“Actualmente es muy común programar las cerraduras de los cuartos, siendo posible bloquear el acceso, saber a qué hora se accionó una chapa, y hasta conocer si fue un huésped o colaborador de la empresa el que entró a la habitación.

“Generalmente las personas autorizadas para controlar o manipular el sistema de inmótica son los responsables de mantenimiento, quienes otorgan el permiso a las áreas, como recepción y ama de llaves para tener dominio de ciertas funciones o aplicaciones, como tarjetas, luces, cortinas... Todo lo que no implique un riesgo alto de seguridad en cuanto al funcionamiento de las instalaciones”, indica el gerente de Posadas.

Ahorro, inversión y mantenimiento

Considerando el gasto común de un hotel o resort, Juan Pablo Pinedo agrega que en el área de consumibles es donde ciertamente puede verse reflejada la reserva de energía, así como el retorno de inversión que, en un inicio puede ser muy alto, pero con el tiempo los beneficios serán muy significativos.

“En complejos de hostelería, el 60% del empleo de los recursos proviene principalmente del aire acondicionado, más que del gasto de iluminación, equipos de refrigeración u otros implementos que se considere que utilizan mayor energía, por lo que al hacer un cambio a un sistema de control automatizado o programable puede favorecer hasta un 30 ó 40% de ahorro en promedio.

“De igual manera, es cuestión de hacer los cálculos costo-beneficio para comprobar el porqué vale la pena invertir en este tipo de esquemas, cuya financiación regresa en un promedio de tres a cuatro años.

Algo similar a la tecnología de iluminación con LED, donde la implementación de estos focos al principio parecerá muy cara, pero con los días el consumo de luz y el ahorro que esto conlleve será apreciable”.

Y en cuanto a mantenimiento preventivo o correctivo que pudiera requerir esta tecnología, el ejecutivo añade que éste es mínimo, ya que en un sistema de programación, el tiempo de vida promedio que dure cada dispositivo determina el momento en que se tenga que cambiar o corregir en algún elemento.

“Como en todo, la inmótica no está exenta de tener fallas por cambios súbitos de energía o en la codificación del propio sistema, pero el costo o inversión será el trabajo. Por ejemplo, un cambio en atenuadores de luz puede ocurrir en un tiempo de tres años, pero no es algo que se dañe constantemente o implique mucho mantenimiento”.

¿Una tendencia en la industria turística?

Por su parte, Luciano Hernández Ruiz, gerente de proyectos de Grupo Domótica en la Ciudad de México, concurre que la requisición de sistemas de inmótica es una necesidad, más que una tendencia de lujo, ya que apoyan a la rentabilidad de cualquier edificación, sea hotelera, comercial, residencial o corporativa. Pero a diferencia de un 30 ó 40% de ahorro, “un buen proyecto de control de iluminación puede beneficiar hasta en un 60% la reducción en los insumos de energía”.

De acuerdo con el ejecutivo, el retorno de inversión por automatizar todo un hotel, incluyendo habitaciones, accesos, áreas públicas y sistemas de mantenimiento, efectivamente sucede durante los primeros tres a cuatro años, ascendiendo ésta aproximadamente a un 30% del valor total de la edificación, sobre todo si es nueva.

“Claro que hay que tomar en cuenta el valor agregado que en confort puede ofrecer un resort a su cliente, ya que por lo regular cuando un huésped entra a la habitación le gusta revisar las amenidades con las que cuenta, incluyendo el ambiente. Y si a éste puede agregársele que, previo a su arribo o durante la reservación se conozcan sus preferencias en iluminación, temperatura y sonido, qué mejor que consentirlo creando una escena de acuerdo a sus gustos”.

Conveniencia y garantía

Independientemente de comparar estudios con otros complejos para obtener un criterio y determinar si un sistema de inmótica es fructuoso para un negocio propio, Hernández Ruiz puntualiza que existen paquetes para cada área, por si sólo se requiere automatizar las habitaciones, que no las áreas públicas (lobby o restaurantes) o viceversa.

“De hecho, cualquier sistema de programación puede ser escalable para integrar espacios de acuerdo al criterio o necesidades para más adelante incluir otras áreas donde también se requiera de automatización. Lo importante en una construcción nueva es realizar las canalizaciones, mientras que en edificaciones ya realizadas, donde se tenga que remodelar, también hay equipos específicos para no efectuar tantas perforaciones”.

El gerente de Grupo Domótica también refiere que, en términos de garantías, las empresas que proporcionan estos servicios ofrecen entre uno a tres años en la implementación de sus equipos y sistemas, dependiendo del establecimiento, fabricación y mantenimiento que se le proporcione a cada dispositivo, y hasta existen certificaciones para este tipo de esquemas, que validan a los hoteles y edificios que implementan equipos de automatización.

“Por ejemplo, las cortinas o persianas automáticas pueden estar en un 95% libres de mantenimiento, mientras que para un sistema de riego automático o una iluminación que atenúela luz en el lobby o restaurantes se proporciona una póliza de servicio (por lo regular de un año, con opción a renovarse) para revisar o corregir cualquier desprogramación”.


Fecha de publicación:18-01-2022

Fuente:Alta Hotelería

Autor:Alain Pertzel

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