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Los alimentos en tiempos de la Biblia (2da Parte)

La Alimentación y Gastronomía reciben un innegable influjo de todas las antiguas civilizaciones del área del Mediterráneo, así como las técnicas agrícolas de la época y las leyes religiosas que caracterizaron al pueblo de Dios y lo hicieron distinto de cualquier otro.

En la mesa bíblica no puede faltar la miel y la leche mencionadas en el Cantar de los Cantares; aunque se puede considerar que los alimentos habituales para el pueblo hebreo también consistían en el simbólico pan y vino.

En los asentamientos en Palestina, los israelitas se convirtieron en agricultores cultivaron trigo, centeno y cebada, olivos y viñas principalmente.

Existe una leyenda cristiana que dice que cuando murió Adán, un ángel descendió del cielo y le entregó a su hijo Seth tres semillas que debía colocar sobre la boca de su padre: un cedro, un ciprés y un olivo, los tres árboles son simbólicos, pero del olivo se obtiene el óleo o aceite que representa el espíritu de Dios.

Se dice que, en Mesopotamia, sobre todo en Siria y Palestina tuvo su origen el olivo, donde se descubrieron todas sus virtudes y se hicieron los primeros molinos para extraer el aceite, que en la Biblia vemos que se usa como alimento, ungüento medicinal u óleo y combustible de lámparas para alumbrarse.

Además de estos elementos, la mayor parte de la alimentación era vegetal, las quejas que el pueblo expresaba a Moisés en el desierto cuando estaban hambrientos nos hacen pensar en que extrañaban los pepinos, los melones y las tradicionales cebollas, el ajo y poro usado por todo pueblo antiguo cercano al Mediterráneo como Egipto, Grecia o Roma.

Los sabores más populares en la preparación de alimentos eran fuertes por el uso de especias y condimentos como el comino negro y el coriandro, el eneldo, la hierbabuena, cardamomo y el ajenjo como hierba amarga, esta última, en algunos casos, representaba metáforas sobre su relación con Dios y las penas que padecieron los hebreos en el desierto, todas le confieren a su gastronomía características específicas y distintivas, aunque también se emplean en la cocina árabe.

Lo más importante para el pueblo hebreo de la antigüedad fue el establecimiento de la ley que ha guiado su consumo de alimentos hasta nuestros días; estas normas originales se encuentran plasmadas en el libro sacerdotal del Levítico (Lv 11:1-46) y en el Deuteronomio (14:3-21)2, tomando este último se especifica:

“No coman nada impuro”

Esta es la lista de los animales que ustedes pueden comer: toros, corderos, cabritos, ciervos, gacelas, gamos, cabras montesas y toda clase de antílopes. Pueden, pues, comer de todo animal rumiante que tenga las pezuñas partidas, separadas en dos partes, pero no deben comer de los siguientes animales, aunque sean rumiantes o tengan pezuñas partidas.

El cerdo, porque tiene pezuñas partidas pero no es rumiante. Deben considerarlo impuro. No coman la carne de estos animales ni toquen sus cuerpos muertos. De los animales que viven en el agua podrán comer de los que tienen aletas y escamas, pero no coman de los que no tienen aletas y escamas; deben considerarlos impuros.

Pueden comer de toda ave pura, pero hay algunas de las cuales no deben comer: el águila, el quebrantahuesos (especie de buitre), el águila marina, el milano y toda clase de halcones, toda clase de cuervos, el avestruz, la lechuza, la gaviota, toda clase de gavilanes, el búho, el ibis, el cisne, el pelícano, el buitre, el cormorán (ave acuática), la cigüeña, la abubilla y el murciélago.

Todo insecto con alas será considerado impuro. No deberán comerlo. Pero las aves consideradas puras sí podrán comerlas.

No coman ningún animal que muera por sí solo, pues ustedes son un pueblo consagrado al Señor su Dios; pero se lo podrán dar al extranjero que viva en las ciudades de ustedes; el sí puede comerlo. Y también pueden vendérselo al extranjero que este de paso. No cocinen cabritos en la leche de su madre”. (Deut. 14:3-21)

Estas disposiciones dan origen a los términos Kashrut que es la reglamentación o ley cuya finalidad es conservar la pureza, Kosher que son las técnicas o aplicación práctica de los métodos adecuados cuyo fundamento es la observación de la ley, desde la matanza de los animales hasta la preparación de alimentos y Parvé o alimentos considerados neutros; todos estos elementos guían las disposiciones de la alimentación y gastronomía del pueblo judío.

Es indiscutible que las normas dietéticas judías son muy sanas y tienen muchas ventajas desde el punto de vista nutricional, pero la mayoría de los miembros de esta comunidad las siguen porque representan la pureza, porque forman parte de la ley o los acercan a Dios.

Un ejemplo característico es la prohibición del consumo de cerdo; siendo esta carne muy sana, sin embargo, el animal carece de glándulas sudoríparas, por lo que requiere de la construcción de pozas o chiqueros para mantenerlo refrescado, esto no es posible en medio del desierto, donde el agua es un bien precioso para el hombre, por lo que resulta más fácil prohibir el uso del cerdo, que estar dando explicaciones a todas las comunidades, entre los pueblos árabes musulmanes también está prohibido en el libro sagrado del Corán, por la misma razón.

Cuando se habla de la Biblia, es inevitable considerar como la religión ha tenido y aún hoy en día sigue teniendo una influencia muy importante en la conducta del hombre, estableciendo ciertos rituales para marcar el uso de los alimentos.

Es conveniente aclarar que muchas veces las prohibiciones de consumo de alimentos dentro de ciertas religiones tienen el fin de proteger la salud y el bienestar de la comunidad, si este tema hubiera sido un decreto civil probablemente no hubiera sido tan respetado.

Otras veces se le concede a los alimentos ciertos valores míticos o rituales como es el caso de los sacrificios ante el altar de estos productos comestibles con el fin de agradar a Dios, presentarse ante Él en un simbólico banquete, suplicar su atención, o darle gracias por los bienes recibidos.

Productos alimenticios y técnicas culinarias descritas en la Biblia

Desde el punto de vista gastronómico también son interesantes estos modelos alimenticios ya que lgunas de las preparaciones son muy antiguas y se han conservado por la tradición.

La ley alimenticia se conoce como Kashrut “según dichas normas no puede consumirse sangre, por lo que los animales deben ser sacrificados y preparados por los carniceros kosher, que dejan desangrar los animales”.  A estos carniceros autorizados se les llama sohet y deben matar al animal sin sufrimiento, con un cuchillo los degüellan y después el animal debe desangrarse por completo lavándolo y cubriéndolo con sal y las vísceras se retiran, porque son impuras.

Kosher significa: “adecuado, válido y correcto”, “Lo contrario de Kosher es Terefá: Impropio. El animal más conocido que está prohibido es el cerdo, también se consideran impuros el camello, la llama, el jabalí, el hipopótamo, el caballo, conejo, perro, león, ballena, mariscos y moluscos.

En general todos los productos de la tierra como las frutas, verduras, legumbres y cereales son neutros o parvé igual que los huevos, pero si tienen sangre o manchas son impuros, la miel, aunque sea derivada de un animal con alas, la abeja, si está permitida.

El precepto más interesante es no cocinar la carne en la leche de la madre, a primera vista suena cruel y aterrorizante cocinar al becerro en la leche de la vaca, o el cordero o el cabrito en la leche de cabra como se repite tres veces en la Torá, es simplemente no comer carne con leche o derivados lácteos, las amas de casa judías saben también que no se pueden cocinar o servir en los mismos recipientes, inclusive los espacios en la cocina deben estar separados para no contaminarse.

Si se ha comido carne, hay que esperar varias horas para ingerir lácteos, aunque se espera menos tiempo si se ha invertido este orden.

El pan y el vino no tienen para los judíos el mismo significado que para los cristianos, para estos últimos forman parte de la liturgia, para los judíos todo producto de uva, fermentado o destilado deben estar autorizados por los rabinos, igual que las harinas, que deben ser producidas por manos judías y estar certificadas.

El pan simboliza a la misma vida humana y se hace referencia a él en: “les quitará a Jerusalén y a

Judá toda clase de proveedores....de pan y de agua” (Isaías 3:1), “toma enseguida un poco de trigo, cebada, mijo y avena, y también habas y lentejas; mézclalo todo en una sola vasija y haz con ello tu pan (Ezequiel 4:9), era la comida de los reyes y campesinos “A la hora de comer, Booz llamo a Ruth y le dijo:- Ven acá, toma un pedazo de pan y mójalo en esta salsa de vinagre” (Ruth 2:14).

En el Nuevo Testamento, es la comida en el camino “les ordenó que no llevaran nada.....ni bolsa, ni pan, ni dinero” (Mr. 6:8) o la base para un milagro:

“-Ya es tarde, y este es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan por los campos y las aldeas de alrededor y se compren algo de comer.

Pero Jesús les contestó: -Denles ustedes de comer.

Ellos respondieron: -¿Quieres que vayamos a comprar doscientos denarios de pan, para darles de comer?

Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a verlo.......cinco panes y dos pescados.......Jesús los tomó en sus manos y, mirando al cielo, dio gracias a Dios, partió los panes y se los dio a sus discípulos para que los repartieran....Todos comieron hasta quedar satisfechos y todavía llenaron doce canastos” (Mr 6:35-45).

El pan se menciona continuamente en la Biblia, lo más interesante resulta en la última Cena, con las bendiciones de Jesús: “Tomó en sus manos el pan y, habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: -Coman esto es mi cuerpo”. (Mt 26:26). Y en el camino de Emaús: “Cuando ya estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a

Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron”. (Lc 24:30). Hoy en día en la liturgia católica, la oración para bendecirlo es muy similar a la judía:” Bendito seas Señor, por este pan que recibimos de tus manos, y es fruto de la tierra y del trabajo del hombre”.

A diferencia del pan, las uvas no son tan necesarias para la supervivencia humana, pero el pro-ducto de la vid hace la vida alegre: “El pan es para disfrutarlo, y el vino para gozar de la vida” (Ec 10:19) y “El pan que le da fuerzas, y el vino, que alegra su vida y hace brillar su cara más que el aceite” (Sal 104:15).

Los botánicos sitúan esta planta en el Mediterráneo, los historiadores en los Montes Zagros, donde hay evidencias del cultivo de la vitis vinífera sylvestris, en fin como Egipto dominó a los hebreos y los egipcios dominaban el proceso de fermentación, el vino formó parte de la vida judía y es también simbólico.

En el Génesis, Noé consigue la primera borrachera registrada histórica y literariamente: “Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó una viña. Un día Noé bebió vino y se emborrachó, y se quedó tirado y desnudo en medio de su tienda de campaña”. (Gn 9: 20-21).

La tierra de Israel disfruta de las mismas ventajas para el cultivo de la vid y la producción de vino que Grecia, Italia, Francia, España y California. Se dice que la tierra de Judá es la mejor: “ ¡Tú Judá, hijo mío!... El que amarra su burrito a las viñas, el que lava toda su ropa con vino, ¡con el jugo de las uvas!”. (Gn. 49:11)

La Biblia nos dice que como en todo pueblo de la antigüedad la vendimia era un periodo muy alegre para cualquiera: “salieron al campo a recoger la uva e hicieron vino y celebraron una gran fiesta” (Jueces 9:27). Y entre los judíos, una buena cosecha era motivo de agradecimiento a Dios: “Los amará a ustedes, los bendecirá...a sus hijos, sus cosechas, su trigo, su vino y su aceite”. (Dt 7:13).

El vino y otros alimentos en la Biblia

Como ya se ha mencionado, el pan y el vino, en la Biblia son alimento del cuerpo y alma, porque tienen un simbolismo en la relación de Dios como padre y protector de los hombres, es el vínculo de las promesas divinas y de su cumplimiento en la vida cotidiana.

El vino es una ofrenda que se lleva al altar, tanto de judíos como de católicos y que se consagra y con el que se hacen votos, promesas y se celebran las fiestas.

La mayoría del vino que nuestros antepasados usaban en sus ceremonias era tinto, de ahí nace la conexión entre la sangre y el vino: “de sus ganados tuvieron leche y cuajada, y comieron lo mejor de los corderos...comieron el mejor grano de trigo y bebieron el vino, la sangre de las uvas”. (Dt 32:14).

Sin embargo la representación simbólica con más fuerza en toda la Biblia, es cuando Jesús levanta su copa en la Última Cena: ”Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos diciendo: -Beban todos ustedes de esta copa, porque esto es mi sangre, con la que se confirma el pacto” (Mt 26:27-28).

Otra bebida fermentada que aparece en los tiempos de la Biblia es la cerveza, los estudiosos nos dicen que tuvo su origen en Mesopotamia y Egipto, aunque en Israel no se usaba mucho y los griegos la consideraban de pueblos bárbaros y le pasaron este prejuicio a los romanos.

Durante el Pésah o pascua judía, en conmemoración del Éxodo, está prohibido el consumo de pan con levaduras, ni de ninguna bebida o producto que las contenga, no se permite ni siquiera tenerlos guardados durante esos ocho días.

Otros alimentos mencionados en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento son: Los olivos, “En cierta ocasión los árboles quisieron tener rey y le pidieron al olivo que fuera su rey. Pero el olivo les dijo que no, pues para ser rey de los árboles tendría que dejar de dar aceite, el cual sirve para honrar tanto a los hombres como a Dios”. (Jue 9: 8-9). El aceite de oliva resulta indispensable en los relatos de la Biblia, hasta llegar al huerto de Getsemaní en la pasión de Cristo (Mt.26:36).

Los dátiles, ya que en Israel con el clima y tipo de suelo son muy comunes igual que las granadas y los higos, se mencionan indirectamente al hablar de Jericó como la ciudad de las palmeras.

Los higos, que pueden ser originarios de la península arábiga y que se encuentran en la Biblia desde

Adán y Eva, los cuales cubrieron su desnudez con sus hojas: “En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos.

Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas”. (Gn 2:7).

En Egipto, Grecia y Roma estos frutos se consumían al ser importados de Palestina y Siria, ya que está disponible casi todo el año tanto fresco como seco, siendo muy útil a los viajeros por la cantidad de azúcar que contiene y que lo hacen una buena fuente de energía.

Cuando los discípulos le preguntan a Jesús por señales sobre su regreso y el fin del mundo, entre otras cosas Él les contesta: “Aprendan esta enseñanza de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan sus hojas, se dan cuenta ustedes de que ya el verano está cerca” (Mt 24:32).

Las granadas, por su forma y color pueden ser consideradas las frutas más hermosas de Israel y como símbolo tanto para judíos como cristianos representan la unión del pueblo ante la fe y el pacto de salvación con Dios.

En la Iglesia de la Natividad en Belén se encuentran teselas o mosaicos probablemente romanos o bizantinos que representan este fruto; algunas granadas trabajadas en plata se utilizan aún hoy para adornar las modernas Toras, en recuerdo del Templo antiguo.

Como se puede observar en el Cantar de los Cantares de Salomón: “Tus mejillas son dos gajos de granada escondidos tras tu velo” (Cnt 6:7), que para los cristianos representa el amor de Cristo por su Iglesia.

Hay muchos más frutos de la tierra hebrea: El citrón mediterráneo, que dio origen a muchos otros frutos cítricos por cruces naturales y que se empleaba en alimentación, medicina, perfumería y hasta con fines religiosos en la fiesta de los Tabernáculos o Sucot, cultivado en el Valle del Jordán en la época de Jesús.

Las nueces que llegaron de Persia, de la que se empleaba el aceite, se cocinaba o se comía directa mente, las almendras que florecen muy temprano en Israel y a veces sus flores labradas se emplean para adornar las Menoras.

Las alcaparras, que igual que hoy en día se comen en vinagre o en salmuera y como crecen tan tenazmente entre las rocas se consideran un símbolo de la supervivencia del pueblo judío.

En ningún lado de la Biblia se establece que el árbol de la vida de Adán y Eva era un manzano, esa interpretación aún muy antigua es griega o romana, bien pudo haber sido un algarrobo cuya raíz hebrea significa destrucción o una higuera, ya que la raíz latina de pecar o pecado se parece a la palabra hebrea “pag” o higo.

Se consumían también pepinos, cebollas, ajos, hierbas como la malva, acelga o espinaca, hojas de acanto, salicornias, cebollinos, lentejas y hasta rosas de Persia.

En cuanto a los alimentos de origen animal se destacan los peces del mar de Galilea, que representan un símbolo de fertilidad, vida y renovación, tanto para el judaísmo como para el cristianismo, los evangelios mencionan a los peces muchas veces, hay que recordar que muchos de los apóstoles de Jesús eran pescadores: “Jesús le dijo a Simón: No tengas miedo; desde ahora vas a pescar hombres. Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús”.(Lc 5:10-11/ Mt 4:18:22/ Mr 1:16-20).

En el mundo no judío de la época había otras delicias culinarias provenientes del mar como moluscos y mariscos, o peces sin escamas de acuerdo a las recetas de Marco Gavio Apicio el gran escritor gastronómico romano del siglo I d.C. que se elaboraban con salsas muy complejas, pero que no estaban autorizadas para el consumo de los hebreos. Algunos estudiosos de la Biblia afirman que las carnes no eran la primera opción alimenticia de Dios para el hombre, por lo menos en el Edén, pero al verse expulsados recibieron el dominio de todas las creaturas, eso implícitamente aumenta la alimentación y luego surgieron las reglas de lo que es puro e impuro.

Hasta llegar al cristianismo, en donde muchos conversos no eran propiamente judíos y San Pablo tuvo que tomar decisiones al respecto; la alimentación se integra con los usos de griegos y romanos:

“Yo sé que no hay nada impuro en sí mismo; como creyente en el Señor Jesús, estoy seguro de ello. Y si alguno piensa que una cosa es impura, será impura para él. Pero si, por lo que tú comes, tu hermano se siente ofendido, tu conducta ya no es de amor. ¡Que tu comida no sea causa de que se pierda aquel por quien Cristo murió!” (Romanos 14: 14:16).

La carne de cordero es la más simbólica y representativa tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, su valor no solo es culinario, representa el sacrificio en Isaac, la ofrenda grata a Dios y para los cristianos Jesús es el Cordero de Dios, el gran sacrificio del Hijo para el cumplimiento del pacto con el Padre y la venida del Espíritu Santo a los hombres.


Fecha de publicación:18-01-2022

Fuente:A la Carta

Autor:Pilar Prado

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