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Hacia una reconversión de marca: ¿Cómo remodelar su hotel?

Cuando un grupo de inversionistas o el propietario de un hotel han considerado la alternativa de dejar de operar con la marca propia y hacerlo con la marca de una cadena, en lo que se conoce como reconversión, es necesario revisar que las instalaciones cumplan con ciertas normas y estándares que lleven a plantear el proyecto de una remodelación.

Las razones por las que se puede considerar la figura de la reconversión de marca pueden ser buscar aumentar el potencial de rentabilidad, las tendencias en hotelería, la oferta y la demanda del negocio o la pérdida de participación de mercado, así como tener una propiedad que presenta un deterioro en su estructura.

Para un hotel particular, pertenecer a una cadena significa atraer a sus clientes potenciales. Es por ello que las cadenas resaltan la importancia de que sus huéspedes encuentren lo que están acostumbrados a recibir en sus visitas y piden que las instalaciones de sus asociados cumplan esa serie de requisitos y estándares.

Remodelación vs. Construcción desde cero

Para RUIZVELASCO & ENRIQUEZ, despacho de arquitectos expertos en Hoteles y Resorts, cuando se da el caso de la remodelación es primordial contar con un plan de trabajo que considere mantener la ocupación y la operación del hotel, así como aprovechar lo máximo de las instalaciones existentes, procurando el menor impacto negativo en el huésped.

En opinión del arquitecto Rafael Enríquez Lara, socio fundador de RUIZVELASCO & ENRIQUEZ, siempre es bueno tomar lo que ya existe. De inicio, no se plantea la idea de “arrasar y empezar de cero”.

Cuidando la confianza y la inversión del cliente, se analiza qué elementos son útiles, se aprovecha lo más que se pueda y se llega a buenos acuerdos con las cadenas para negociar tiempos razonables que permitan realizar los ajustes.

Enríquez Lara explicó en entrevista para Alta Hotelería que las cadenas hoteleras consideran un periodo de tiempo de cinco a siete años para hacer lo que ellos llaman una “remodelación ligera”, cambiando ciertos elementos de la decoración como accesorios, tapicería, alfombras o contactos eléctricos. Dijo que, independientemente de una reconversión, de diez a quince años es un periodo de tiempo razonable para actualizar la imagen interior del hotel y evitar así que se vea “viejo”, lo que iría en detrimento de su éxito como negocio.

“En los ingresos del hotel se debe prever que cada cierto número de años haya un presupuesto para actualizar la propiedad, aparte de lo que son las reparaciones, mantenimiento preventivo y correctivo”, apuntó.

Recomendó que para este tipo de proyectos se debe buscar la asesoría de despachos con experiencia, porque se trata de inversiones importantes de un negocio en un sector que no puede dejar de operar, y hacer un plan de trabajo con presupuesto y alcances bien definidos. “Aunque puede llegar a darse el caso de tener que cerrar el hotel, por los tiempos o por el objetivo que se plantee, hay que tratar de mantener la ocupación con el menor impacto posible a los huéspedes, aprovechar lo más que se pueda y seguir un plan de trabajo por etapas; esa es la garantía de que todo salga bien”.

El punto de vista hotelero

Por su parte, Juan José Díaz de Sandi, consultor y experto en la asesoría integral de operación y desarrollo hotelero, enfatiza que una decisión en materia de reconversión debe basarse en lo que dicta el mercado.

Díaz de Sandi recomienda como primer paso hacer un estudio de mercado que determine principalmente en qué segmento está el negocio, el rango de precios y la expectativa de ocupación, para así tomar la mejor opción. “Desde el punto de vista hotelero, lo que marca la pauta para la dirección del negocio es el mercado, la oferta y la demanda, y las tendencias”, puntualizó.

Explicó que, en el segmento de hoteles de negocios, la tendencia del mercado se dirige hacia considerar los factores de ubicación, preferencia hacia hoteles de cadena, comodidad, limpieza, seguridad, buenos precios y beneficios en programas de lealtad.

En cuanto a playas y ciudades turísticas es hacia los grandes complejos y hoteles enfocados en experiencias (temáticos, con actividades). Pero “es el factor humano el diferenciador, porque todos están tan estandarizados que hay mucha similitud entre ellos”.

Admitió que las cadenas hoteleras no aceptan cualquier propuesta para asociarse, ya que “son muy celosas de sus estándares y de que tengan su bandera bien representada por la propiedad”, pero una vez que se decide por la reconversión de la marca como la alternativa para la operación hotelera, se hace un acercamiento con la cadena, ambos revisan las adecuaciones que deben hacerse a las instalaciones y con un estudio financiero se determina el presupuesto y el tiempo de recuperación de la inversión.

Con más de 40 años de experiencia en el ramo hotelero, Díaz de Sandi comenta que siempre y cuando lo determine el mercado, la reconversión puede ser una buena alternativa para el éxito del negocio, sin embargo, reflexiona sobre los principales factores que garantizan ese éxito: “son la ubicación, ofrecer calidad en las instalaciones, mantener precios competitivos, hacer cambios cada cuatro a seis años de la decoración, cuidar los detalles del mantenimiento, mantener la limpieza, estudiar a la competencia y poner énfasis en el factor humano, ofreciendo buen servicio y atención a clientes”.

Cada involucrado en este tema tiene su propia visión, aclara el experto: el inversionista tiene un punto de vista, el arquitecto tiene otra, el constructor, el operador, la franquicia, “pero no hay que perder de vista que el mercado es el que manda, lo que determina el rumbo del negocio es lo que los huéspedes están demandando”, finalizó.


Fecha de publicación:18-01-2022

Fuente:Alta Hotelería

Autor:Paola Ascencio

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