Es necesario impulsar una regulación sobre la reproducción humana asistida en México, con visión de Estado y de salud pública, aseveró Olga Sánchez Cordero, presidenta del Senado, al participar en los diálogos parlamentarios “Reproducción asistida, visión de salud pública”.
Desde hace casi cuatro décadas, agregó, se encuentran disponibles técnicas para este tipo de reproducción, fundadas en evidencia científica, lo que ha permitido a millones de personas cumplir su anhelo de ser padres.
Refirió que en muchos países la legislación en la materia aún es precaria o no hay regulación, y México “no es la excepción”.
Siempre, señaló, es importante regular, dentro del marco legal, temas de gran calado como éste, con el fin de garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos y, a su vez, evitar un mayor aumento y diversificación de prácticas perjudiciales en laboratorios o clínicas clandestinas que ponen en grave riesgo la salud de la población.
Sólo en México, abundó, se tiene información de que se practican anualmente 80 mil procedimientos de reproducción humana asistida, como la inducción de ovulación, la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la transferencia de óvulos fecundados o la transferencia intratubárica de gametos.
En su intervención, Patricia Aguayo, coordinadora de la Clínica de Infertilidad y Andrología, destacó que el vacío legal ha propiciado un mercado para el turismo médico reproductivo, a través del cual muchas parejas vienen de otros países donde dichos métodos se encuentran prohibidos.










