Vale la pena comenzar recordando que existen marcas hoteleras que tienen como política operar los negocios y otras que se limitan a vender la franquicia.
En el caso de las marcas que venden franquicias, dejan el proyecto en manos del inversionista, recomendando en su caso despachos arquitectónicos quienes conocen ya los parámetros de construcción de la marca.
Normalmente aquellas marcas que incluyen la operación del hotel mantienen una estrecha relación con el cliente a fin de cerciorarse que todos los parámetros definidos para el hotel en términos de exposición de marca, diseño, construcción, equipamiento y preapertura se respeten pues esto contribuirá a mantener una operación estandarizada.
En cualquiera de los casos existe una figura importante que integra los procesos desde la adquisición de la marca hasta la operación del hotel y es el llamado Project Manager, que también puede ser representado por un asesor experto hotelero que conozca bien los procesos.
La figura del asesor toma una importancia relevante pues aún con la vasta experiencia de los despachos arquitectónicos, en la práctica se cometen errores de diseño que entorpecen la operación o la hacen más costosa.
Ejemplo de ello es la localización de las áreas de servicio y almacén para los hoteles que cuentan con servicio de alimentos y bebidas. Otro error típico es el “olvidarse” de las áreas de disposición de desechos, o de limitar el acceso a las áreas de suministros como puede ser el tanque de gas.
El tener la posibilidad de cuidar los detalles de logística es tarea del consultor y por su parte el despacho de arquitectura dispondrá de la experiencia y volumen de proyectos para ofrecer un producto de calidad a un precio que se ajuste a los parámetros de inversión que señala la marca, lo cual es fundamental para generar una óptima recuperación en el horizonte de evaluación.
Con base en las recomendaciones de la marca, el arquitecto podrá presentar al inversionista un proyecto constructivo.
El punto de partida para el proyecto es el tamaño de la habitación y su distribución con respecto al tamaño del terreno.
Los hoteles de marca en la categoría de 4 estrellas van desde los 21 hasta los 25m2, sin embargo, en la práctica el arquitecto o el cliente podrá sugerir contar con espacios más amplios. Hay habitaciones en esta categoría que superan los 32m2 y con ello el rango de inversión recomendado por la franquicia.
Imagen
Dos factores son esenciales en la imagen que el huésped tiene del establecimiento. El primero y más importante son las habitaciones cuya tendencia está en la simplicidad del mobiliario y en una cama confortable. El baño que es parte de la habitación, las tendencias más importantes van hacia el equipamiento ecológico, sin embargo un huésped siempre disfrutará el poder contar con una buena regadera con adecuada presión y control de temperatura.
El segundo elemento importante es el exterior en el que normalmente el arquitecto busca imprimir su sello con un concepto que comunique la personalidad del hotel y la diferenciación con sus competidores.
En algunas ocasiones es posible aprovechar con respecto a la configuración del terreno algunas vistas de la ciudad o el poder generar un ahorro energético con respecto al punto de salida y entrada del sol.
Sin duda el contar con un despacho arquitectónico experimentado puede marcar la diferencia en mantener en control el presupuesto, adecuación a los requerimientos de la marca y el cronograma de construcción – equipamiento – apertura.










