A medida que se recupera el mercado, las aerolíneas se han enfrentado al incremento en el precio del combustible, su mayor gasto operativo, lo que ha incidido en el precio de los boletos.
Al cierre de noviembre el precio de la turbosina promedió los 26.35 pesos por litro, con lo que registró un incremento anual de75.6 por ciento, de acuerdo con datos de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y del Aeropuerto Internacional del Norte.
Si se compara con el precio previo a la pandemia, el incremento es de más de 113 por ciento, ya que en el 2019 el costo del combustible era de 12.35 pesos por litro.
De acuerdo con el director de Análisis Económico de Saver ThinkTANK Lab, Luis Pérez Lezama, el alza del combustible responde al incremento de la propia demanda de vuelos que se generó tras la reapertura de viajes y del turismo, después del confinamiento por la crisis sanitaria.
El analista comentó que el mercado está en un punto donde hay bastante consumo de combustible. “La gente está viajando y hay muchos vuelos. Hay más viajes y eso genera un mayor consumo de combustible”, dijo.
Añadió que, en promedio, un tercio del costo de la turbosina es pagado por el usuario, y a que está incluido en el boleto de viajero, por lo que entre más viajes venda una aerolínea, habrá más demanda y generará un mayor precio del combustible. “Vamos a ver boletos más caros y un combustible más caro”, aseguró.
La Sectur reportó que entre enero y octubre las aerolíneas mexicanas que presentaron mayor actividad fueron Volaris y Viva Aerobús, al transportar en conjunto 33.2 millones de pasajeros, superando en 36% lo registrado entre el mismo periodo de 2021y en 46.7% el de 2019.
Femando Gómez Suárez, analista del sector, comentó que el panorama de las aerolíneas mexicanas luce complicado debido a que se encuentran presionadas, tanto por la turbosina como por las tarifas aeroportuarias que tienen que pagar y los impuestos que cargan a sus tarifas.
El especialista comentó que existen dos factores que complicaron, aún más, la situación económica y de operación de las aerolíneas: la guerra en Ucrania, que impulsó el precio del petróleo, y la propia pandemia que llevó a las aerolíneas a registrar menores ingresos mientras que tenían que continuar pagando impuestos.
Los expertos coincidieron en que algunos destinos, por su naturaleza, provocaron que el transporte aéreo de pasajeros registrara una recuperación dispareja, ya que mientras las playas registran altas tasas de turistas, otros aeropuertos no perciben la misma afluencia de viajeros.
“Existe una recuperación dispar, hay vuelos que registran sobreventa y otros que no cumplen con la expectativa de ventas, por lo que el precio tiene que aumentar”, concluyó Gómez Suárez.










