Por Mauricio Flores en Gente Detrás del Dinero
EI nuevo reglamento anti tabaco que defiende el subsecretario de salud Hugo López Gatell y sus corifeos resultaría cómico si no fuera por sus efectos contra la libertad de las personas y actividades económicas; pero además de anticonstitucional, el reglamento resulta hipócrita en manos de un gobierno hoy se dice preocupado por la salud cuando ha provocado el desbasto de 30% de medicamentos y vacunas en hospitales públicos y que quema combustóleo a mansalva para generar electricidad con un impacto sea más grave que todos los cigarrillos juntos.
Por ejemplo, en el Valle de México se registró niveles de mala calidad del aire el 49% de los días de 2022 (con todo y que la norma mexicana permite el doble de partículas suspendidas respecto al parámetro internacional), niveles que se vieron también en 2020 por efecto de la termoeléctrica de Tula de la CFE a cargo de Manuel Bartlett y no por la movilidad de automóviles. Por su parte el informe de la OCDE durante la COP27 en Egipto señaló que 95% de la población de México está expuesta a niveles de contaminación del aire que presentan riesgos para la salud humana (PM2.5 a más de 10 |jg/m3), lo cual supera el promedio (61%) en los países que conforman esa agrupación.
Los funcionarios de salud, como Evalinda Barrón que dirige la Comisión Nacional Contra las Adicciones, aducen que prohibir fumar en terrazas de restaurante permitirá a los no fumadores disfrutar “paisaje y aire fresco”, cuando en las principales ciudades del país las miasmas por la quema de combustible -o por prácticas agrícolas sin control- son tan o más peligrosas que el humo del tabaco. Lo feo es que hay personas y comunicadores que toman como verdad esa falacia.
Peor tantito, esos comunicadores creen que, cómo el semáforo de rombos en alimentos y bebidas procesadas, también cambiará patrones de consumo profundamente arraigados ya sea por factores culturales o adicción; que bastará con esconder los cigarrillos para que los niños y jóvenes los ignoren. Sorprende su candidez ante la fuerza que ejercen los memes conductuales así como el contrabando y los mercados informales.
PROHIBICIONISMO GATELLIANO
El reglamento de tono prohibicionista es anticonstitucional por que López Gatell decidió hacer caso omiso a lo aprobado por la Cámara de Diputados así como las cientos de opiniones expresadas ante la COFEMER.
Por eses es que los amparos del comercio -como de Walmart a cargo de Guilherme Loureiro y Oxxo de José Antonio el Diablo Fernández- no se harán esperar, como tampoco los de los restauranteros que representa Germán González en la CANIRAC.
Un daño colateral, pero especialmente grave por los restaurantes, pues al evitar se preste servicio en las áreas para fumadores se reducirá la venta de bebidas alcohólicas; las mesas para fumadores generaban ingresos hasta 40% más que una mesa para no fumadores. Ello impactará a los distribuidores representados por Rafael Hernández Álvarez en la ANDIVyL y a los productores de bebidas alcohólicas agrupados en CONMEXICO que lleva Jaime Zabludovsky… además de que sienta un precedente negativo para la regulación de etiquetado y venta productos históricamente sobreregulados.
El fascismo sanitario está cierto que hace lo mejor para todos, que un gobierno sabio, tutelar y todo poderoso, tiene no sólo el poder para prohibir sino para corregir también los hábitos de los pecadores ciudadanos.
Amen.










