En 2022, los usuarios del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) sufrieron más retrasos para despegar o aterrizar que en otras terminales del país. Operada por militares, la terminal de Santa Luda, en el Estado de México, realizó 8 mil 933 vuelos el año pasado, y uno de cada cuatro (25%) salió tarde, de acuerdo con la información más reciente de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC).
Del total de retrasos, 74% no fueron por culpa de las aerolíneas, sino principalmente por condiciones meteorológicas adversas, como vientos en contra y cruzados, lluvia, neblina y tormentas eléctricas.
Cuando las demoras o cancelaciones se deben al clima, la aerolínea no está obligada a compensar a los pasajeros, explico la Profeco.
La segunda causa de los retrasos en el AIFA fue originada por las autoridades o terceras empresas, según la AFAC.
En cuanto a las demoras que fueron responsabilidad de las aerolíneas, y que representan 26% del total, destacan las solicitudes del capitán para procedimiento de seguridad, requerimientos operacionales, combustible adicional y cambio en el plan de vuelo.
También tiene que ver la falta del personal, espera de refacciones, cambio de avión por razones técnicas, entrega tardía de la aeronave por mantenimiento o escasez de partes en almacén.
“La falta de puntualidad influye en la llegada de viajeros y más cuando se trata de horas de retraso. La puntualidad es muy importante en la reputación de un aeropuerto”, explicó Rodolfo Elizondo Torres, ex secretario de Turismo de 2003 a 2010.
Opinó que el personal requiere mayor capacitación para dar el servicio de manera adecuada en el Felipe Ángeles.
“El AIFA tiene todavía un mercado muy débil y mientras no haya la infraestructura carretera para conectarlo con el centro en 35 o 40 minutos, la mayoría de la gente no va a utilizarlo”, dijo en entrevista.
“Cabotaje, un capricho”
Elizondo Torres consideró que la iniciativa para permitir el cabotaje a las aerolíneas extranjeras “es una tontería, un capricho y no tiene ningún sentido. El Presidente está obsesionado con ayudar al AIFA y a toda costa quiere hacerse de elementos para que funcione”.
En su opinión, las aerolíneas estadounidenses serían las primeras en aprovechar la apertura de los cielos y “vendrían a Comerse el mercado nacional”.
Mientras que las mexicanas sufrirían mucho porque no pueden bajar sus tarifas, ya que 40% son impuestos y además vienen arrastrando los saldos negativos de la pandemia. “Con el cabotaje, las compañías estadounidenses bajarán los precios en un principio y ya cuando hayan acaparado el mercado volverán a subirlos”, explicó.
El AIFA movió 912 mil pasajeros el año pasado, 96% en rutas nacionales, pues está limitado en operaciones internacionales debido a que el sistema nacional perdió la categoría 1 en seguridad en mayo de 2021, lo que prohíbe a las aerolíneas mexicanas abrir nuevas rutas y frecuencias a Estados Unidos, el principal mercado extranjero.










