Por Darío Celis Estrada
Los 815.4 millones de pesos que el gobierno de la 4T pagará a los ex trabajadores de Mexicana de Aviación se terminarán distribuyendo inequitativamente.
No se sabe por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador ahora habla de mil millones de pesos, cuando la cifra pactada por el conjunto de activos, incluida la marca, está casi 200 millones abajo.
Los pilotos y trabajadores de confianza se llevarán dos terceras partes, algo así como 43% y 21% respectivamente. Los primeros son alrededor de 900 y cobrarán, en promedio, 390 mil pesos.
Será de esa manera, porque eran los que gozaban de los salarios más altos y de las mejores categorías devengadas en el momento en el que Grupo Posadas, de Gastón Azcárraga, suspendió las operaciones.
Los de confianza van desde altos directivos, no más de 20, a los que se le pagarán alrededor de 114 mil pesos, hasta secretarias, oficinistas, auxiliares, choferes, de limpieza, con un pago que es muy por debajo de esa cifra.
Le seguirán los trabajadores del Sindicato de Tierra, que lidera Tomás del Toro, con 19% del monto total y después los sobrecargos de ASSA, encabezados por Ada Salazar con un 12% del total.
Los cerca de 2 mil 100 trabajadores de tierra afiliados al SNTTASS cobrarán alrededor de 80 mil pesos, cantidad muy similar para el caso de los aproximadamente mil 300 sobrecargos.
Y de ahí la caída a jubilados que se profundiza a los estratos más vulnerables porque en su mayoría son personas de la tercera edad que ya no se ocuparon, a diferencia de muchos pilotos y sobrecargos que están en activo.
Apenas un 2% de los 815 millones de pesos al grupo de Jubilados, Trabajadores y Extrabajadores que representa Fausto Guerrero, y otro 2% a los Jubilados Connection Mexico Global que lidera Iván Enríquez.
El primero aglutina a alrededor de 211 ex trabajadores y el segundo a 236 y se calcula que les tocará a cada uno aproximadamente 60 mil pesos. Otros 200 sobrecargos jubilados, que es 1%, también 60 mil promedio.
La repartición de la venta de la marca, el centro de adiestramiento, un par de inmuebles y un simulador de la vieja Mexicana de Aviación, no terminará siendo tan justa como se festeja en Palacio Nacional.










