El Tizoncito ha decidido emprender una transformación en su modelo de negocio, dejando atrás el esquema de franquicias y adentrándose en un nuevo concepto que integra la venta de bebidas y cócteles con el propósito de extender la experiencia de los comensales.
Con casi seis décadas en el mercado, El Tizoncito enfrenta el reto de recuperar el impulso positivo que tenía antes de la pandemia y superar los obstáculos derivados de la inflación. Hace apenas dos meses, la cadena tuvo que aumentar sus precios en un 6% como respuesta a la coyuntura inflacionaria.
“Este año todavía se enmarca en el periodo pospandémico; experimentamos fluctuaciones en las ventas, con meses altamente exitosos y otros menos favorables. Hay sucursales que reportan un desempeño muy positivo, lo cual compensa los resultados menos alentadores de otras. Hemos logrado un incremento del 30% en las ventas en comparación con el año anterior, pero aún no hemos alcanzado el punto de equilibrio en el cual podamos afirmar que hemos alcanzado nuestro promedio”, dice González.
Adiós a las franquicias
El Tizoncito ha tomado la decisión de dejar atrás su modelo de franquicias y centralizar la operación de todas sus tiendas desde su sede corporativa. Este cambio, que se inició hace aproximadamente un año y medio, ha permitido a la empresa adquirir restaurantes de franquiciados y unificar la calidad y consistencia en todas las ubicaciones.
“La transición, con subidas y bajadas no ha sido difícil. Estábamos perdiendo la esencia en cuanto a las franquicias en homologación de servicios o productos, lo que queremos ahora es tener la misma experiencia en todos los restaurantes”, declara.
La adopción de este nuevo modelo de negocio cobró impulso hace alrededor de un año y medio, y según las palabras de Omar González, el proceso de recompra de los restaurantes franquiciados y la incorporación del personal que ya trabajaba en estos locales no tomó más de cuatro meses.
Algunas franquicias han cerrado definitivamente, entre ellas las ubicadas en San Luis Potosí y Cancún.
Una apuesta por la mixología
Este año, la empresa también ha implementado un nuevo concepto en sus restaurantes, incorporando una barra de cócteles para mejorar la experiencia de los comensales y extender su estadía.
“Tenemos que reinventarnos y estamos apostando por la mixología”, dijo el directivo en entrevista. “Queremos darle a la gerente un lugar donde puedan reunirse, ver el fútbol, tener celebraciones. Eso ayuda a que el ticket promedio aumente”, añade.
La empresa calcula que la oferta de mixología puede elevar hasta en 30% el ticket promedio.
La iniciativa se puso en marcha el 21 de julio con la apertura de un nuevo restaurante en Avándaro, Estado de México, un pequeño centro turístico que tiene una población flotante, que va los fines de semana y días festivos. Este nuevo local requirió una inversión de cuatro millones de pesos.
González añadió que las 16 sucursales con las que cuenta la empresa irán mudando paulatinamente hacia este concepto, sin revelar el plan de remodelaciones para las unidades existentes, que se encuentran, en su mayoría, en la Ciudad de México y en Cuernavaca, Morelos.










