Las máscaras de jade, jaguares y venados que se ven en la obra del artista Edgar Flores, Saner, ocultan un cometón detrás de ellas; ese gusto por la comida mexicana, que con frecuencia deja ver en sus murales -con nopales, maíces incluso platos o vasos-, toma forma y sabor en los platillos de su nuevo proyecto: Mi Guerrero Ikal.
El nombre hace referencia a su primogénito, pero es un proyecto que comenzó a trazarse desde tiempo antes, en el imaginario del artista y su esposa, Lalix. Ahora es realidad y puedes ir a probar de todo.
“Lo que estaba planeado es que tuviéramos un proyecto que no fuera lo que normalmente están acostumbrados a ver de nosotros… surge por esa necesidad de elevar la experiencia y la excusa es la comida”, contó el artista.
La creación del menú es una colaboración con el chef Antonio Miranda. Los platos tienen una sazón familiar y con ingredientes nacionales, que a veces sorprenden, como el pastel con hoja santa.
Saner explicó que en la carta está lo que a él, a su esposa e hijo les gusta: la comida mexicana, como los molletes que ama Ikal.
“Es sabia la vida, porque empezamos con esta idea hace muchos años, pero cuando ya nació nuestro hijo creció más”, comentó.
Detalló que este proyecto lo sacó de su zona de confort, de su quehacer gráfico y artístico que domina y cuyas obras caracterizadas por los colores, la cultura mexicana y el arte urbano lo han llevado a exponer en países como Estados Unidos, Colombia, Francia y Marruecos, por ejemplo. Esto lo llevó a trabajar con otros creativos y sacar del muro a los personajes que hay en sus obras.
“La decoración está pensada en una forma especial: la barra tiene ese color como si fuera una máscara de jade y no olvidemos los panes. Este es el mundo de Ikal versión Saner que queremos compartir a los demás.
“Queremos que sea una experiencia que no se quede como en estas inmersiones que son ahora, algo digital, un bombardeo visual. Nosotros quisimos llevarlo por otro camino que termina en los alimentos”, mencionó.
Además, enfatiza que no sólo contemplan la comida, también otras actividades con proyectos y personas talentosas que conocen desde hace ya 20 años, por ejemplo con la Orquesta Nacional de Jazz, quienes tocaron en la inauguración.
“Sería increíble que de repente aquí hubiera una sesión solista con ellos. Eso es lo que queremos, que estén pasando muchas cosas y sea un motor creativo”, dijo. También planean eventos o cenas especiales a partir de la obra de Saner que irán anunciándose en un futuro cercano.
SINCRONÍA ARTÍSTICA
La comida del restaurante convive con la obra de Saner no sólo con lo que hay pintado en las paredes o la tienda-galería, pues, dijo, las pinturas y los platillos que proponen se sincronizan desde la materia prima.
“Siempre he plasmado en muchos de mis cuadros al maíz como ese alimento base de nuestra herencia. Es un ingrediente o elemento que también habla de mis raíces y los gustos de mi esposa.
“En el restaurante queríamos mostrar cómo sería la versión tlayuda o totopo Istmeño, que tiene también como base el maíz, pero en la versión de Mi Guerrero Ikal. Verán la sincronía de mi obra en la comida, en cada detalle, como en obleas comestibles o una concha con una máscara”, explicó el artista.
¿QUÉ PROBAR?
La carta tiene poco más de 10 platillos y no está dividida por tiempos, porque, dijo Saner, no quieren atiborrar a los comensales, sino que prueben de todo sin importar la hora.
El muralista dijo que en la carta hay una opción que describe a Ikal, Lalix, Koben y Saner. la tlayuda. “Es un platillo que nos compone como familia, desde la forma circular, pues ninguno tiene un espacio específico, somos una armonía.
“Los ingredientes tienen que ir perfectamente combinados, la cama de frijolitos, el queso, los rábanos… lo que hace que algo se vuelva perfecto pero que si está separado es nada, pero cuando lo tienes todo en conjunto se vuelve algo único”, dijo.
CUÁNDO Y DÓNDE
Se ubica Xicoténcatl173, colonia Del Carmen, Coyoacán. Abre de 9:00 a 21:00 horas










