En octubre del 2023, indígenas Choles de Frontera Corozal secuestraron a ocho agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP). Se les acusó de no enfrentar a grupos criminales en ese lugar, donde cientos de turistas de Europa, Estados Unidos y México llegan para visitar Yaxchilán y Tikal, esta última en Guatemala, ya que desde junio de ese año se reportaron “secuestros, torturas, levantones, asesinatos, cobro de piso, quemas de vehículos y tiroteos”.
El secuestro de los policías hace cuatro meses cerró la ruta turística de la selva que partía de Palenque hacia Bonampak, Yaxchilán y Tikal.
Días después, las camionetas tipo urvan y camiones panorámicos de las agencias de viajes que llegaron al área se toparon con bloqueos en el camino a Frontera Corozal. No se podía llegar a la ribera del Usumacinta para tomar las lanchas que permiten recorrer durante 40 o 50 minutos el afluente hacia Yaxchilán.
Tampoco se podía cruzar el río para llegar a territorio de Guatemala. “Desde hace cuatro meses cerramos la ruta a Frontera Corozal y hace un mes que no estamos viajando a Bonampak”, informa el administrador de una agencia turística que pide no ser identificado.
Desde entonces, todo ha cambiado ahí. Antes, cientos de turistas de Europa, Estados Unidos, Canadá y otros países partían todas las mañanas desde sus hoteles o del centro de Palenque en camionetas de 14 a 20 pasajeros o en camiones panorámicos de 40 personas, para visitar Bonampak o Yaxchilán, haciendo paradas en restaurantes, cascadas, lagunas y centros ecoturísticos que se encuentran en la zona.
Unos 200 turistas llegaban por día a Frontera Corozal para tomar el Usumacinta hacia Yaxchilán o cruzarlo para visitar Tikal, a 146 kilómetros del poblado la Técnica, en Guatemala, es decir, a unas 4 horas de recorrido, asegura Herbert Castellanos, director de ATC Touroperadores, que desde 1984 lleva turistas a la selva.
De la misma forma, mediante las agencias de viajes, otros turistas provenían de San Cristóbal de las Casas, en un recorrido de un día, con escala en Palenque, para luego internarse hacia la selva chiapaneca.
Durante el primer día de recorrido, los visitantes tenían que pernoctar en los hoteles que administran los lacandones en Lacanjá Chansayab (Bonampak) para poder visitar la zona arqueológica, lagunas y afluentes. Al otro día, había que ir a Frontera Corozal para cruzar en una barcaza el Usumacinta, el río más caudaloso de México, hacia La Técnica, un poblado del departamento del Petén, donde entre 2021 y 2023 llegaban diariamente más de un millar de migrantes que buscaban alcanzar la frontera con los Estados Unidos.
En La Técnica, las agencias de viajes esperaban a los turistas extranjeros para trasladarlos hacia el municipio de Flores, Petén, donde llegaban a dormir. Al siguiente día podían visitar la zona arqueológica de Tikal (con vestigios del periodo clásico tardío, del 200 al 900 después de Cristo), que junto con Palenque, Calakmul y Chichén Itzá son los lugares más visitados por el turismo.
Sin embargo, esos recorridos se han parado. “Desde octubre no estamos viajando a Frontera Corozal”, asegura el prestador de servicios turísticos que de martes a domingo viajaba con una veintena de turistas, internacionales y de México, hacia esa zona.
Prestadores de servicios aseguran que hace dos años, el número de turistas empezó a descender en la selva por la disputa del territorio entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. “No es recomendable viajar en estos momentos hacía allá”, advierte un hotelero que pide no ser identificado.
A raíz del cierre de la ruta a la selva, las agencias abrieron la vía alterna que va de Palenque a Tenosique, Tabasco-El Ceibo (Guatemala) para visitar Tikal. El costo por tres días de recorrido es de 5 mil 800 pesos, con dos noches de hotel, traslado y pago de entradas a la zona arqueológica.
Los prestadores de servicio no ven una solución pronta para reabrirla ruta de la selva. “Nos dijeron que se iba a solucionar a principios de diciembre, después en enero, y ahora nos dicen que en Semana Santa, pero no creo que vayan a abrir los caminos”, asegura el administrador de una agencia de viajes que pide no ser identificado por su nombre.










