Lo de ser nómada digital parece una moda pasajera e incluso demente, sin embargo parece que es una tendencia que ha llegado para quedarse. Se trata de un estilo de vida, mucho más allá que tan solo de una forma de afrontar el empleo. Un nómada digital es un trabajador remoto que, en lugar de estar asentado en un solo sitio o una oficina, vive viajando a la vez que labora a través de internet. Para facilitar la comprensión de esta forma de vivir es el término “traviajar”.
La mayoría de las veces, cuando un nómada digital explora un lugar dónde hospedarse, no solo busca un lugar, sino un hogar. Un espacio donde establecer su casa durante un tiempo, concreto o indefinido, para trabajar y disfrutar del entorno a la misma vez. Por eso existen diversos requisitos a tener en cuenta antes de asentarse en un lugar siendo nómada digital, que en este caso son: el acceso a internet, el coste de la vida (sobre todo para freelancers y autónomos) y la comunidad en la que convivir.
La última de estas cláusulas puede parecer algo superflua a primera vista, pero la vida de estos profesionales suele pasar por ser bastante individualista e incluso solitaria, por lo que al complicarse la socialización debido a no tener un grupo de personas con el que interactuar constantemente, resulta necesario llegar a un lugar donde uno pueda ser acogido.
Entre los diez mejores lugares para ser nómada digital se encuentran países costeros como Costa Rica, Malta, Grecia o España. Mientras este 2024, el primer posicionado ha sido Portugal, seguido de Tailandia. Sin embargo, otros destinos menos conocidos para serlo, pero con el mismo rango de productividad para este tipo de empleados online son:
Pequeñas capitales europeas: Tiflis y Tallín
Son ciudades baratas pero muy vivas, acompañadas de una belleza patrimonial y cultural incomparables. Sobre todo, la capital georgiana es una ciudad bastante desconocida que empieza a tener cierto reconocimiento internacional. Vive rodeada de las cordilleras del Cáucaso, por lo que es ideal para amantes del senderismo y el deporte de montaña. Tiene también una fuerte identidad nacional especialmente interesante de observar y aprender, con una cultura enológica inigualable. Uno de los mejores pros para vivir en Tiflis para los nómadas digitales es que tiene una economía de mercado de las más libres del mundo debido a su condición de república postsoviética.
Así que, siguiendo por el mismo hilo, la bética Tallín, capital de Estonia, que aunque con un invierno insistentemente más gélido, mantiene unas condiciones económicas y de alquiler muy parecidas a las de Tiflis. Además, tiene una de las mayores ventajas para los nómadas digitales: sus facilísimas condiciones para viajar por el norte de Europa y los países bálticos son, sin duda, extraordinarias en cuanto a calidad y precio.
Vistas al Mediterráneo: recorrer la costa amalfitana en ‘van’
Entre los nómadas digitales una muy buena opción es la de alquilar un van o furgoneta acondicionada para la vida diaria y recorrer cualquier territorio que lo permita. Contiene esta forma de viajar la definición perfecta de nómada. En este caso, las costas italianas son destino de rutas caravaneras de fama mundial. De hecho, es uno de los lugares favoritos para los nómadas españoles. La costa amalfitana, con sus lagos, playas y acantilados llenos de casitas de vivos colores, en la región de Liguria, contiene el pintoresco pueblo de Cinque Terre, conocido por su panorámica a orillas del Mediterráneo.
Alejarse más para encontrar un sueño: Indonesia
Indonesia es, sin duda alguna, el país más visitado por los nómadas digitales en Asia, justo después de Tailandia. Se trata de volar un poco más lejos, es decir, invertir en un billete de avión de un coste un poco más elevado, para acceder a una vida maravillosamente barata y con unos parajes de ensueño. Hablamos de una zona apartada, verde y silenciosa fuera de Yakarta y de las bulliciosas ciudades principales. Indonesia puede ser el perfecto retiro espiritual del nómada digital.
La calidad de vida en Indonesia es incomparable, sobre todo si viajamos desde países europeos, pues se accede desde estos con una renta un poco más alta, que permite un colchón para pasar allí temporadas largas. Además, se considera un país que ha modernizado sus infraestructuras precisamente gracias al turismo proveniente de países algo más ricos, por lo que el acceso a internet en zonas apartadas ya no es tan complicado como hace unos años.










