El pasado viernes 27 de septiembre fue el Día Mundial del Turismo, oportunidad para reflexionar sobre la creciente importancia que esa actividad cobra día a día y en lo que podemos y/o debemos hacer para impulsarla en la economía y en las sociedades, las comunidades de no pocos países, sin olvidar cómo debemos contribuir a que cada vez sea más sostenible.
Este año, el epicentro de las celebraciones por el Día mundial del turismo es Tiflis, capital de Georgia, a orillas del río Kurá, frontera entre Europa del Este y Asia Occidental, en la costa del mar Negro. Su lema, “Turismo y paz”, favorece la reflexión acerca del inmenso rendimiento en lo económico, lo político y lo social en las naciones que la tienen como una de las fuentes de mayor ingreso.










