Aunque México es una de las diez potencias que más recibe turistas internacionales, el bienestar del sector y de sus empresas no ha permeado en las poblaciones locales ni en sus trabajadores, reveló el Índice de Competitividad Turística del Centro de Opinión Pública de la UVM.
“En México a nivel macro las cifras de turismo son muy alegres, sabemos que recibimos millones de turistas y que el sector impacta fuertemente en el PIB, pero a nivel micro ese grado de bienestar no ha permeado, y a nivel de desarrollo, de población local y de bienestar de los trabajadores de las empresas del sector hay un área de oportunidad grande”, apuntó Liliana Ruiz, profesora investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de la Universidad del Valle de México.
Agregó que, si bien México es competitivo por contar con una amplia gama de atractivos y recursos naturales, así como por su tradición de hospitalidad, tiene la tarea pendiente de la profesionalización de las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas.
“Cuando hablamos de resultados macro son las multinacionales, es decir, las cadenas las que tienen la mayor aportación a los resultados turísticos y volvemos a dejar rezagadas a las pequeñas y medianas por ello hay más brechas que trabajar en el ámbito local”.
La investigadora mencionó que con el Índice de Competitividad Turística se busca que el discurso oficial dé un giro de 180 grados para que se voltee a ver a otros destinos que no son necesariamente los principales polos turísticos y se mire a lo local, que quizá no tenga un impacto económico tan grande a nivel macroeconómico, pero sí beneficie a nivel de desarrollo y bienestar de la población.
“Hay muy pocos destinos turísticos desarrollados comparados con el volumen de recursos con los que cuenta el país”. Ruiz agregó que para que las empresas mexicanas logren un mejor avance se necesita transferencia tecnológica y un enfoque colaborativo.
De acuerdo con Adriana Rico, coordinadora del Centro de Opinión Pública de la UVM, el Índice de Competitividad Turística, que evalúa dimensiones como el talento, la atención al cliente, planeación estratégica, procesos, innovación, prácticas sustentables y rentabilidad del negocio, ofrece a las empresas del sector turístico una herramienta que, además de guiarlos para medir su competitividad, permite identificar áreas de mejora y adoptar un enfoque de mejora continua.
“Es un modelo tan sólido que bien lo puede aplicar empresas grandes o multinacionales como pequeñas”.











