Marcello, un restaurante que recrea la Italia cinematográfica de los años 60, es una de las opciones perfectas para agendar una comida de fin de año con compañeros de trabajo, la esposa o ir con un date a pasarla bien en una noche de jazz, comida, tragos y vinito.
Se ubica en Álvaro Obregón esquina con Orizaba, justo en la colonia Roma, y el ambiente es realmente tranquilo e íntimo, la decoración vintage (cámaras cinematográficas, fotos en blanco y negro, muebles de madera oscura e iluminación cálida) permite que se pueda tener una charla sin la necesidad de estar gritando por el ruido, la música alta, o sea, si lo tuyo es el pasado vas a pasar un buen rato.
Por supuesto, la especialidad de la casa es la gastronomía italiana, los cocteles y una carta de vinos mexicanos, franceses, portugueses, españoles y, obviamente, del país de la bota. El consumo dependerá del diente de cada uno, lo que sí aseguramos es que las porciones, a comparación de otros conceptos gastronómicos, son monstruosas, justo como a los mexicanos nos gusta.
El menú cuenta con tablas de carnes, quesos y mixtas, además de entradas que van desde carpaccio de bresaola hasta aceitunas marinadas y tártara de res. Nosotros decidimos pasar directamente a la parte de ensaladas para probar la Stracciatella Caprese, un tazón de 400 gr. de tomates heirloom, albahaca, migas de pan y balsámico, perfecta para abrir el apetito y esperar los platos fuertes.
Al ser un establecimiento italiano sus especialidades son el rotolo di lasagna y las pizzas artesanales de masa fermentada durante 48 horas, así que la margherita fue la opción obvia, pero cuentan con seis sabores más, siendo la de pera una opción de temporada.
Y también nos dejamos consentir por una recomendación del chef: el spettacolo vodka, 980gr de rigatoni con salsa vodka, migas de pan, queso grana padano y otros ingredientes que coronaron el platillo como lo más top de esta cita.
La pasta llega directamente salida del fuego y se conserva calientita durante un buen rato al ser servida en un plato para gratinar. Tienen una opción de pasta a la vodka menos gigante y para una persona.
Pese a que los vinos blancos, tintos y rosados son el maridaje perfecto para la comida italiana, nos salimos de la tangente y preferimos probar el negroni paparazzo y un dolce 1960, que es un vermouth con frutos rojos. Nos duró desde el principio hasta que terminamos la ensalada y los platillos fuertes.
Cuentan con 10 cocteles dulces y ocho clásicos, además de refrescos, cerveza, tragos tradicionales y bebidas sin alcohol.
El broche de oro es el helado artesanal de pistache, gigante, bastante rico e instagrameable para presumir la visita a Marcello.
Un té verde al final (infusión, no sobre) es la mejor forma de aligerar el estómago después de dar un paseo por Italia en la colonia Roma.
Los consumos por persona, pueden ir de 600 a los 900 pesos.
La vestimenta es casual y a gusto de cada quién, pues el restaurante es bastante inclusivo y abierto, y si quieren disfrutar una noche con música, todos los jueves cuentan con jazz en vivo desde las 20:00 horas al cierre.










