Su residencia en Los Ángeles se había infestado de hormigas, algo que le provocaba demasiado estrés. Sabía que era algo relativamente normal, vivir en una colina exclusiva como Calabasas implica compartir espacio con bichos de la naturaleza. Lo que necesitaba era un retiro holístico en Cancún, se dijo a sí misma. Sin pensarlo mucho, preparó una maleta con atuendos para lucirlos en la alberca, la playa, el hotel, y tomó un vuelo directo a Quintana Roo.
Sería un exclusivo viaje de cuatro días. Pero cuando llegó al SHA México, la conductora e influencer estadounidense Catt Sadler, de 50 años, confirmó que aquello era más que un resort de lujo del que volvería recargada de energía y vitalidad: parecía una institución médica “súper minimalista”. O al menos eso fue lo que narró en su pódcast para promocionar aquel nuevo hotel que –rodeado de playas cristalinas– ofrece la cura a una de las angustias más fuertes de los millennials que han llegado al cuarto escalón: la vejez.
Una muestra de ello es el interés que la prensa y los usuarios de redes sociales han dedicado a descifrar el misterioso tratamiento que las actrices de Hollywood están pagando para rejuvenecer “milagrosamente”, como el caso de la actriz Lindsay Lohan, de 38 años, y quien –favorecida por una publicidad positiva– apenas ha develado que acude reiteradamente con una dermatóloga, sólo que su consultorio está en la exclusiva Dubai.
El SHA México brinda atención a ‘millennials’ que se sienten al borde de la vejez
Era cuestión de tiempo para que las zonas hoteleras más famosas del país fueran invadidas por un nuevo turismo que se promueve como la antítesis de las típicas vacaciones de playa que ofrecen fiesta, alcohol y excesos, particularmente en una sociedad obsesionada con la juventud y la exclusividad, una tendencia que SHA México supo capitalizar con influencers en redes sociales, y mediante inserciones en revistas de viajes y sociales. Paz mental mediante sueroterapia, acupuntura, hidroterapia de colon, fitofangoterapia (mascarillas de barro y arcilla), presoterapia, fuente de hielo, ozonoterapia, baño turco y demás tratamientos curativos.
En los eventos que han celebrado para promover su marca a nivel mundial, han tenido como invitadas a iconos de la industria del wellness, como la actriz Gwyneth Paltrow, cuyo sitio web Goop ha estado involucrado en polémicas por promover técnicas pseudocientíficas, como el uso de huevos vaginales de jade o cuarzo para mejorar los niveles hormonales de las mujeres.
Sadler, por su parte, relató que todos los atuendos costosos que llevó fueron en vano. En redes sociales apareció sin maquillaje, con simple ropa blanca, cuando le hicieron una de esas pruebas de epigenética –muy de moda– que miden la edad cronológica contra la biológica; la que contrasta lo que tu cuerpo aparenta versus la que en realidad tienes.
En otro estudio le dijeron que sus niveles de estrés estaban “fuera de los límites”, pero lo atribuyó al estereotipo de la mujer y madre moderna ocupada “que no puede parar de pensar en todo y lograrlo”. También se sometió a una estimulación craneal, que describió como “novedad para tratar la depresión y la ansiedad”.
El mayor logro que Sadler se llevó a casa: dejar la cafeína y el alcohol tras cuatro milagrosos días en soledad. Aunque en ningún momento de su testimonio aclaró si ese festín de tratamientos tuvo alguna validez científica.
Relatos como éste son el común denominador en la publicidad del SHA, como una clínica wellness y exclusivo hotel en Costa Mujeres, recién inaugurado a inicios de 2024. Su publicidad vende la promesa de la juventud, el sueño profundo, la concentración extrema y la vida libre de ansiedad por 10 mil dólares a la semana.
Al proyecto, construido en un entorno natural, se le suma un desarrollo inmobiliario que anuncian como “el más saludable del planeta”.

Es un edificio beige de diez pisos que, según sus diseñadores, buscó emular la forma del ADN, una espiral en forma de caracol, rodeado de una alberca y pasillos vacíos apenas decorados con plantas y luz. El SHA México, al igual que su matriz, ofrece tratamientos para la cura de adicciones, ansiedad, depresión, estrés, mala alimentación, mala postura, y muchos otros males para una sociedad privilegiada que no se puede permitir ni un ápice de dolor físico o emocional, sencillamente porque puede costearlo: tener un cuerpo sano.
La desintoxicación total de esos y otros problemas de la salud moderna cuestan aquí hasta 200 mil pesos. Además del monto por el hospedaje, el hotel tiene un menú que promete terapias para dejar de fumar por 36 mil pesos que incluye dos sesiones de coaching antitabaco –una plática sobre los daños del cigarro–. Ahora que si el problema es el insomnio, tienen la solución con acupuntura a cambio de otros 37 mil pesos.
“El mercado americano que más acude a Cancún empezó a demandar este tipo de servicios, y los hoteleros fueron enfocando a lo que el mercado pedía”, dice.
Términos como gut health (salud digestiva), cognitive boost (impulso cognitivo), sexual well-being (bienestar sexual), well-aging prevention (prevención para envejecer bien) o leader’s perfomance (desempeño de líder) titulan el menú que los huéspedes o pacientes –según sea la autopercepción– deben llenar antes de viajar a las instalaciones de este lujoso complejo diseñado por el despacho de arquitectos Sordo Madaleno, que está detrás de otras obras en la Ciudad de México, como el Hotel Park Hyatt, el club Soho House, y los centros comerciales Artz Pedregal y Parque Toreo.
El editor de la revista Traveller, Jesse Ashlock, describió al SHA México como un hotel en Cancún para descansar, mediante baños de sonido tibetanos, yoga y demás dinámicas. Otro personaje que promocionó el lugar fue el presentador Marco Antonio Regil, quien mostró en un video la misma terapia de cráneo que narró la influencer Sadler, aunque él destacó sus clases de cocina y ejercicio.
Todo indica que en Cancún y la Riviera Maya el turismo abandonó la fiesta y descontrol, para explotar el bienestar, la juventud y la paz. Con dólares bajo la bolsa.










