Con un impulso más allá del característico tono académico, el sociólogo, historiador, investigador y catedrático Carlos Roberto Martínez Assad (Amatitán, Jalisco, 1946) declaró que no existen restaurantes de comida árabe en la Ciudad de México.
“Lo que se conoce en México es la comida libanesa. Vayan a Arabia Saudita a comer y verán que no tiene nada que ver lo que comemos aquí con la comida en una casa árabe. He tenido la oportunidad de hacerlo y yo mismo estaba sorprendido porque creí que iba a ser como en mi casa y para nada, es una comida completamente diferente”, manifestó ante la audiencia del Foro Equidad, en la Fiesta del Libro y la Rosa 2025.
Durante el conversatorio “El exilio que hizo árabes a los libaneses”, en el que participó junto a Luis Javier López Farjeat y Jacobo Dayán, el Premio Crónica, Carlos Martínez Assad, expresó el deseo y posibilidad de que algún día “se le ocurra a algún árabe, ahora sí, árabe, poner un restaurante árabe en México, porque no hay ninguno” e incitó a llamar “comida libanesa” a lo que solemos conocer en nuestro país como “comida árabe”.
El autor de “La caída del Imperio Otomano y la creación del Medio Oriente” o “El cielo prometido y el infierno tan temido”, entre otras publicaciones, recordó que “el árabe principalmente fue la lengua que unificó a muchos de los levantinos, fueran judíos, cristianos, palestinos, armenios, etcétera, que se comunicaron con la lengua árabe en la Merced, a donde llegaban prácticamente todos”.
“Eso es lo que resulta muy importante, porque se habla mucho de árabe y a veces no se capta bien por qué se tiene que emplear tanto ese término”, continuó.
La creación de la Liga árabe en 1945 ordenó a los libaneses un cambio de identidad. “Fue la orden de ustedes son árabes porque ya el Líbano se incluyó en la Liga de Países Árabes… pero si vemos los estatutos, fue con muchas dificultades. De hecho, fue el país que más tuvo dificultades, en parte por propia decisión, pero también porque le ponían más ‘peros’ el resto de los países”, comentó Carlos Martínez Assad.
“A partir de ese momento es cuando los libaneses consideran que también son árabes, anteriormente nunca se habían pronunciado así”, agregó.











