Millones de toneladas de sargazo flotan actualmente en el Atlántico tropical y amenazan con alcanzar las costas de Florida, generando alarma entre científicos por su impacto ambiental, económico y en la salud pública.
Un informe de la Universidad del Sur de Florida (USF) estima que cerca de 38 millones de toneladas métricas de esta alga han sido registradas, un aumento del 58% respecto al récord anterior de 2022.
Este incremento sin precedentes afecta actualmente a gran parte del Caribe, desde Puerto Rico hasta Guyana, e incluye las costas mexicanas. La acumulación masiva de esta alga parda, de textura áspera, libera gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, que provocan mal olor, afectan la calidad del aire y matan la fauna marina. El profesor Barry Rosen, de Florida Gulf Coast University, advirtió que la situación puede empeorar en las próximas semanas.
Según el ecólogo Brian Lapointe, las recientes lluvias extremas en la cuenca del Amazonas generaron una “descarga” masiva de fósforo y nitrógeno hacia el océano, fertilizando el mar y disparando el crecimiento del sargazo. Este fenómeno ya ha tenido impactos catastróficos en varias islas, como Martinica, que debió cerrar temporalmente algunas playas por la acumulación de algas.
Además del daño a los ecosistemas, el sargazo representa una molestia pública. Al descomponerse en las playas, produce zonas muertas sin oxígeno que matan peces, sofocan pastos marinos, afectan manglares y dañan arrecifes de coral. Su recolección implica gastos significativos para las autoridades locales y una afectación directa al turismo, una de las principales fuentes de ingreso en la región.










