Por Carlos Velázquez en Veranda
El fin de semana pasado, Josefina Rodríguez, secretaria de Turismo, estuvo en Xcaret junto con Altagracia Gómez, titular del Consejo Asesor Empresarial de la presidenta Claudia Sheinbaum, para inaugurar la ampliación del hotel Xcaret México.
Hoy, la inversión en este hotel supera los mil 70 millones de dólares y, de ellos, 700 millones fueron para incrementar la capacidad en 900 habitaciones, más otro número similar que ya estaban operando.
Además, ningún otro complejo turístico en México puede presumir de una inversión de más de 100 millones de pesos en arte popular, y eso es precisamente lo que existe allí.
El grupo que encabeza Miguel Quintana Pali, y en donde David Quintana, en el área de Desarrollo de Experiencias, y Marcos Constandse Jr., en la parte financiera, marcan el relevo generacional, es un ejemplo para el turismo mexicano.
Ningún otro ha llevado a esos niveles de sofisticación y servicio todo lo que ofrece la cultura nacional, además de que ha compartido su éxito con los artesanos y trabajadores mexicanos.
Ello también ha sido objeto de envidias y ataques, incluso competidores poderosos los han satanizado, como si tener un negocio muy rentable y con más de 17 mil colaboradores fuera un pecado.
En ese sentido, fue muy positivo que dos autoridades del más alto nivel del gobierno mexicano estuvieran presentes en un evento que dará paso a otro modelo disruptivo.
La gran apuesta de esta ampliación es habilitar espacios de hospedaje para niños, jóvenes y huéspedes que irán a la Riviera Maya no solamente para disfrutar de las playas, sino también de la magnificencia de la selva.










