La vibrante arquitectura de inspiración vernácula, en armonía con el paisaje de la Barra de Colotepec; una propuesta gastronómica de autor que celebra las bondades de la tierra, y experiencias de bienestar que invitan a un despertar consciente, reafirma la singular impronta de Casona Sforza: un destino para reconectarse con lo esencial en un entorno de confort y lujo sin artificios.
Desde su apertura, a finales de 2020, la propuesta ha redefinido el panorama de la hospitalidad en la costa del Pacífico Oaxaqueño. Concebido por Ezequiel Ayarza Sforza en colaboración con el arquitecto mexicano Alberto Kalach, el proyecto despliega una estructura que armoniza raíces vernáculas y tradición artesanal, evocando los motivos naturales de este paraje indómito donde convergen el río Colotepec y el mar.
Rodeados por una abundante vegetación endémica de cactáceas, sabinos, majaguas, tabachines, mezquites y huizaches, se despliegan los luminosos espacios de Casona Sforza y su emblemática piscina, enmarcada por bóvedas, arcos y líneas limpias que, junto con sus armoniosas asimetrías, invitan a disfrutar momentos de descanso y contemplación del singular ecosistema de esta región.
Distribuidas en tres categorías -Junior, Senior y Master-, las once habitaciones del inmueble reciben al huésped con una atmósfera acogedora, gracias a un interiorismo de espíritu bohemio, tonalidades neutras y acabados rústicos que rinden homenaje a los oficios manuales de distintas regiones en México.
Alfareros, ceramistas y ebanistas han dado forma a los elementos ornamentales y al mobiliario en maderas tropicales, mientras que las amenidades provienen de Pueblo del Sol, elaboradas por agricultores y apicultores a partir de su propia línea de cosmética natural.











