Por: Santiago Sierra
En enero de 2026, Madrid vuelve a ser el epicentro del turismo global con una nueva edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en la cual México es el país invitado.
Se trata de una oportunidad estratégica para reposicionar al país y proyectar una visión de futuro acorde con el peso real que el turismo tiene en nuestra economía y en nuestra política exterior.
El turismo es, desde hace décadas, uno de los pilares estructurales de la economía mexicana. Genera alrededor del 8% del PIB, emplea directa e indirectamente a millones de personas y es una de las principales fuentes de divisas.
Sin embargo, su relevancia va mucho más allá de lo económico: el turismo es una herramienta de diplomacia pública, de proyección cultural y de construcción de imagen país.
Cada visitante es también un embajador informal que se lleva consigo una narrativa sobre México.
El hecho de que México sea considerado país invitado no es menor. Es un gesto claro de amistad y confianza por parte de España, especialmente relevante si se toma en cuenta que durante el sexenio anterior la relación fue, en distintos momentos, tensionada desde el discurso político.
En un contexto internacional cada vez más complejo, este reconocimiento abre una ventana para recomponer la relación entre dos países históricamente unidos por lazos culturales, económicos y humanos profundos.
En ese sentido, FITUR representa una plataforma privilegiada. No se trata únicamente de promover destinos, sino de dialogar con gobiernos, organismos internacionales, aerolíneas, inversionistas, operadores turísticos y medios especializados. Es el espacio donde se definen tendencias, se anuncian alianzas y se toman decisiones que impactan los flujos turísticos durante años.
Durante el sexenio pasado, México fue cerrando varias puertas en el ámbito internacional. La reducción del activismo diplomático, el debilitamiento de la promoción turística institucional y una narrativa de desconfianza hacia la inversión privada generaron un vacío que otros países aprovecharon.
Mientras destinos competidores en América Latina reforzaban su presencia en foros internacionales, México optó por una visión más introspectiva, confiando en la inercia de su atractivo natural y cultural.
Hoy, el contexto es distinto y ofrece señales alentadoras. FITUR 2026 se da en un momento de renovado interés económico y de nuevas inversiones entre ambos países.










