Mientras la guerra contra Irán entra en su segunda semana, los asesores de viajes se han convertido en el último salvavidas para miles de ciudadanos estadounidenses y extranjeros atrapados en la región.
Tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero de 2026, el Departamento de Estado de EE. UU. informó que ha asistido a casi 6,500 personas; sin embargo, las autoridades han advertido que los viajeros no deben depender exclusivamente del gobierno para su evacuación. En este contexto, los agentes de viajes trabajan jornadas de 24 horas para gestionar reubicaciones, reembolsos y salvoconductos en un sistema de transporte al borde del colapso.
La situación ha sido calificada por expertos en gestión de riesgos como un “atolladero de aviación” sin precedentes, superando en complejidad logística a cualquier crisis reciente, a excepción de la pandemia. Con el cierre masivo de espacios aéreos, las aerolíneas han cancelado miles de vuelos, obligando a los asesores a diseñar rutas creativas que eviten los centros de conexión habituales en los Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Rutas de escape: De Emiratos a Omán y Europa
Ante la limitada disponibilidad de asientos en los denominados “corredores aéreos seguros” de Dubái y Abu Dabi —que operan apenas entre 45 y 75 vuelos diarios—, los asesores están redirigiendo a sus clientes hacia destinos como Zúrich, Estambul o Manila.
Cruces terrestres: Muchos viajeros intentan llegar a Moscate, Omán, por carretera, enfrentando esperas de hasta 12 horas en la frontera.
Vuelos chárter: Agencias de gran escala, como ALTOUR, han comenzado a fletar aviones privados para extraer a sus clientes más vulnerables.
Logística de visados: El mayor desafío para las reubicaciones inmediatas son los estrictos requisitos de visa en países de tránsito como Arabia Saudita, lo que impide reservar cualquier vuelo disponible sin una validación legal previa.
El rol del asesor: Combatiendo la desinformación
Más allá de la reserva de billetes, los profesionales del sector están desempeñando un papel crítico en la comunicación y la seguridad. La proliferación de noticias falsas y consejos peligrosos en redes sociales ha llevado a los asesores a actuar como filtros de veracidad. Recomiendan encarecidamente a los ciudadanos estadounidenses inscribirse en el programa STEP del Departamento de Estado y mantienen contacto directo con las embajadas para localizar a sus clientes.
“En momentos como este, el trabajo deja de ser planificación de viajes y se convierte en resolución de problemas en tiempo real”, afirmó Rosalena Huarcaya, asesora afiliada a CADENCE, quien ha tenido que reemitir billetes hasta cuatro veces para un mismo grupo debido a cierres repentinos del espacio aéreo.
Diferencias entre el viajero de negocios y el de ocio
El análisis de riesgo muestra un patrón claro en la respuesta ante la crisis:
Viajeros de Negocios: Han sido los primeros en evacuar gracias a las robustas políticas de gestión de riesgos de sus empresas, que se activaron inmediatamente al estallar el conflicto.
Viajeros de Ocio: Tienden a adoptar una postura de “esperar y ver”, lo que a menudo resulta en que las pocas plazas de avión disponibles se agoten antes de que decidan salir.
A pesar del caos, las grandes agencias confían en que podrán evacuar a la totalidad de sus clientes de las zonas de mayor peligro para el próximo 15 de marzo. La industria recalca que esta crisis es el argumento definitivo a favor de los seguros de viaje con cláusulas de “Cancelación por Cualquier Motivo” (CFAR), que hoy son los más demandados del mercado.










