La intención del Gobierno federal de crear una aerolínea comercial corre el riesgo de ser un “barril sin fondo” que demande recursos públicos sin necesariamente generar retornos, opinó Rodrigo Pérez-Alonso, socio de Koalsulting México.
“Lo que se ha demostrado a lo largo del tiempo es que operar una aerolínea no es sencillo, y sobre todo cuando la opera el Estado a través de cualquiera de sus ramas, incluyendo la milicia, generalmente acaba mal y acaba siendo un ”barril sin fondo” en donde los contribuyentes vamos pagando por las malas decisiones.
“El mundo empresarial es de riesgos y se toman para generar más beneficios, pero en el caso del Gobierno no está hecho para tomar riesgos, sino para proteger ciertos bienes comunes”, sentenció el ex titular de la Cámara Nacional de Aerotransporte (Canaero).
Ayer, el Presidente López Obrador dijo que planea lanzar una línea aérea de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que podría tomar el nombre de Mexicana e incluirá en su flotilla al avión presidencial que no ha podido vender.
El especialista opinó que operar una línea aérea comercial requiere una administración financiera adecuada y planes a largo plazo e incluso así no siempre se logra el éxito.
Dijo que a empresas como Aeroméxico y Volaris les tomó más de una década consolidarse como líderes del mercado, entre procesos de quiebra y consecuencias económicas por la pandemia, aunado a que, en este sector, una mala administración tiene consecuencias inmediatas.
Si lo que busca el Gobierno es apoyar a la industria aérea, lo viable sería mejorar la infraestructura en aeropuertos e impulsar el turismo, opinó.










