Si has visto la película El Curandero de la Selva, de 1992, con el gran Sean Connery, recordarás que los personajes vivían en chozas construidas entre exuberantes paisajes. ¡Ah!, pues ahora que te animes a visitar el Hotel Rodavento, te sentirás como héroe de una historia al hospedarse en una de las suites enclavadas entre las copas de los árboles.
Situado a tan sólo dos horas de la Ciudad de México, este sitio de hospedaje se ha convertido en meca de peregrinaje de espíritus osados que gustan de gozar de la naturaleza, practicar diversos deportes y relajarse entre un sinfín de pinos.
Y es que este proyecto arquitectónico a cargo de los famosos Federico Gómez Crespo y José Antonio Gaxiola, en colaboración con Valdemar Franco, rinden homenaje a las típicas cabañas de este Pueblo Mágico, pero con un toque moderno.
Así, las 36 confortables suites cuentan con tapancos, terrazas y, por si fuera poco, envidiables vistas, así como el canto de los pájaros cada mañana.
Los amantes del bienestar se sentirán en el paraíso al observar el lago, respirar profundamente mientras se realizan caminatas o gozar de un tiempo en la alberca o en un jacuzzi.
El hotel cuenta además con muchas actividades que van desde el senderismo y el ciclismo hasta tiro con arco o yoga en pareja en los Spa Yurts.
Un Spa que deja huella
Situado entre imponentes helechos y riachuelos que cantan al alma y tranquilizan el espíritu, los huéspedes visten una deliciosa bata blanca y se entregan al placer de desconectar para conectar. Todo un placer resulta el circuito acuático, con duchas al aire libre, albercas a diversas temperaturas, sauna y un hamman. La experiencia culmina con un rico té y frutas secas.
Los tratamientos corporales y faciales ofrecen una propuesta innovadora, tanto en terapias como en productos de belleza.
Los amantes del deporte también encontrarán terapias que atienden específicamente las necesidades de ciclistas, corredores, golfistas, jinetes y esquiadores, entre otros.
Gastronomía de altura
Desde el famoso desayuno bufet que incluye frutas frescas, hot cakes, exquisita panadería y los clásicos chilaquiles, hasta las saludables comidas y cenas, nada decepciona. Nadie debe perderse, por ejemplo, la crema de alcachofas y las enchiladas de mole de pistache.
También hay un espacio dedicado a las adictivas parrilladas donde diversos cortes de carne son acompañados por frescas ensaladas del huerto.
Los niños por su parte pueden realizar diversas actividades como hacer su propia pizza, cocinar galletas, pan de muerto o galletas de jengibre convirtiéndose en verdaderos chefs durante su estancia.

Para más inspiración consulta (www.hotelrodavento.com).










