Este diciembre se cumplen dos años desde que los destinos yucatecos de Maní y Sisal fueron declarados Pueblos Mágicos, por la Sectur, sumándose así a Valladolíd e Izamal como las cuatro poblaciones que destacan en el estado por su biodiversidad, cultura, paisajes naturales, vestigios mayas y calidez de su gente.
Además de ser Pueblo Mágico, hay que decir que Maní, también forma parte de los Best Tourism Vlllage de la Organización Mundial del Turismo (OMT), gracias a sus buenas prácticas en materia de preservación y sostenibilidad.
Cada rincón de este paraíso Maya remonta al pasado y su nombre en legua maya manik significa (lugar donde todo pasó). Sus habitantes caminan por las calles hablando maya y portando con orgullo coloridos textiles. Además, se reúnen en torno al fogón de sus cocinas abiertas.
El visitante debe conocer el Convento de San Miguel Arcángel, alguno de los meliponarios en donde lugareños obtienen la miel y darse una vuelta por el Cenote Xcabachen, un espacio lleno de misticismo y considerado como la puerta al Xibalbá (inframundo).
De igual forma, hay que perderse por sus talleres artesanales de bordado, en donde se practica el punto de cruz, así como la técnica de x’manikté considerada la de mayor antigüedad en la zona y toda una aportación artística del mundo maya.
En cuanto a la gastronomía destaca el delicioso poc chuc, cuyo ingrediente principal es la carne de cerdo marinada en jugo de naranja agria.
Destaca el sabor ahumado que brinda el carbón durante su cocción y se acompaña con salsa de tomate, cebolla morada asada, salsa de chile habanero, rábano en rodajas, cilantro y deliciosas tortillas de maíz hechas a mano.
En Sisal por su parte, más de un viajero quedará encantado ya que hay un ambiente repleto de paz. Los visitantes pueden pasear en lancha por los manglares mientras escuchan historias y leyendas en boca de sus pobladores.
Fue un puerto comercial en la época colonial y durante su temporada de gran auge funcionó como entrada principal para el desembarque de buques procedentes de La Habana. Sin embargo, con la apertura de Puerto Progreso, Sisal pasaría a ser sólo un punto para la pesca. Hoy, su tranquilidad, es uno de los poderosos atractivos para los turistas.
Una de sus grandes anécdotas se cuenta con la llegada de la emperatriz Carlota a bordo del “Vapor Tabasco” que desembarcó un 22 de noviembre de 1865, un hecho histórico, ya que sería la primera vez que pisaría suelo mexicano.
“Caminamos sobre un tapete de conchas blancas hasta la casa prevista para descansar (…)”; así quedaría documentado en las memorias de Carlota en su camino a la Hacienda de Hunucmá, la cual aún es posible admirar. Destaca su construcción del siglo XIX y es una de las muestras del auge del henequén en Yucatán.
Quienes visiten esta población vivirán cada día un encuentro con la naturaleza. En la Reserva Estatal El Palmar, sus humedales son habitat de una considerable colonia del flamenco rosa y para reconocer su riqueza no hay más que gozar del silencio y los manglares que lo protegen.










