Con capacitación a las y los prestadores de servicios turísticos para generar conciencia y encaminar su actividad a la sostenibilidad, la Secretaría de Cultura y Turismo fomentan el cuidado y la preservación del medio ambiente en el Estado de México, como los santuarios de la Mariposa Monarca.
Por ello, a través de la Subsecretaría de Turismo, se realizó una visita de trabajo en conjunto con la nueva Mesa Directiva del Ejido de San Mateo Almomoloa, en Temascaltepec, con encargados y administrativos del santuario Piedra Herrada y autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conap), para revisar las condiciones actuales, seguridad y capacitación.
En el encuentro reafirmaron la necesidad de hacer difusión de los lineamientos previos y durante el recorrido, de visitantes nacionales y extranjeros, en estos lugares en el estado, con la finalidad de respetar, cuidar y preservar a la Mariposa Monarca, así como la flora y fauna.
Entre los lineamientos destacan no molestar, no tocar ni llevarse a las mariposas, respetar los horarios, no introducir alimentos ni bebidas alcohólicas, no tirar basura, seguir los senderos establecidos, no llevarse flora ni fauna, permanecer en silencio, no usar flash, desinfectante ni gel antibacterial y no llevar mascotas.
También informaron que es importante que los visitantes lleven ropa y calzado adecuado para el recorrido.
En esta temporada los santuarios abiertos al público son el Parador Turístico Macheros y el Parador Turístico El Capulín, en Donato Guerra, el Parador Turístico La Mesa, en San José del Rincón, y el Parador Turístico Piedra Herrada, en Temascaltepec.
La temporada de hibernación de estas mariposas concluye el 31 de marzo y los horarios de visita son de 8:00 a 17:00 horas.
El costo varía entre cada lugar, en el caso de Macheros, El Capulín y La Mesa es de 80 pesos adultos y 50 menores de edad (seis a 12 años). En Piedra Herrada el acceso general es de 100 pesos adultos y 70 pesos menores de edad (seis a 12 años).
Cabe recordar que la Mariposa Monarca habita la mayor parte de su vida en Estados Unidos y Canadá, pero en época invernal migra a tierras mexicanas; para poder hibernar busca los cálidos bosques de oyamel, pino, encino y cedro que hay en territorio mexiquense.
La temporada de avistamiento termina el 31 de marzo.










