El Hotel Geneve fue fundado en 1907, en lo que ahora es la colonia Juárez. Este hotel fue pionero en servicios de tintorería, elevador, peluquería, teléfono en cada habitación, entre muchos otros aspectos que hoy son considerados indispensables en la hospitalidad.
Uno de los momentos históricos para el lugar, fue la visita del presidente Porfirio Díaz, justo en el día en que se desató la Revolución. Aquel 20 de noviembre de 1910, el entonces mandatario acudió a comer con su familia, sin saber que se convertiría en una fecha tan importante.
Años más tarde, el recinto se transformó en un Hotel Museo, en el que cada rincón es un viaje al pasado gracias a su decoración, mientras sus proyectos son cada vez más novedosos.
El más reciente es Buenos Díaz, un café ubicado en la entrada del establecimiento, abierto para huéspedes y público en general.
Se trata de un restaurante que conserva los toques de historia que te transportarán a la época porfiriana, con piezas auténticas que pertenecieron a Porfirio Díaz y que formaron parte de la Revolución. Sentarte en la réplica de la irónica silla del gobernante te hará sentirte como un auténtico personaje de la historia.
SABOR MEXICANO
Bajo un ambiente familiar y divertido, Buenos Díaz aporta un espacio para disfrutar de platillos atractivos sin dejar de lado las raíces del sabor local. Especialidades mexicanas, antojitos y bebidas tradicionales conquistarán tu paladar en esta cafetería.
Su carta es amplia y variada. Si te gusta comenzar el día con algo dulce, no puedes pasar la oportunidad de probar el pan artesanal hecho en casa cada mañana o, si lo prefieres, una orden de churros con chocolate. Para quienes prefieren algo más sustancioso, hay chilaquiles con suadero, un desayuno indulgente que te hará regresar.
A la hora de la comida, te recomendamos pedir las flautas ahogadas, que se sirven con salsa borracha.
El mole de olla, las enchiladas y los tamales tienen el inconfundible sazón mexicano, pero la estrella de la casa es el chamorro. Este se cocina durante un largo periodo para lograr una carne tan suave que se desprende con facilidad del hueso, mientras que sus jugos se convierten en una salsa melosa con la que debes bañar cada taco. No te vayas sin postre: el flan es único.










