México tiene una larga historia de Inversión extranjera Directa, “una de las cosas que ha quedado claro es que hay que poner énfasis en la calidad de esta inversión y no sólo en la cantidad”, dice Hugo Eduardo Beteta, director de la sede de México de la CEPAL: “La IED puede contribuir a cambios cualitativos, ayudar a cerrar brechas en materia de innovación, de género y de sostenibilidad”.
En el caso de México, dice Beteta, hay que incluir valor agregado doméstico en sectores estratégicos, “inversión extranjera de calidad es la que genera eficiencias y encadenamientos con el resto de la economía.
Uno de los mayores retos es generar un alto volumen de empleo, con salarios que sean similares a los de los países de origen, en la industria automotriz por ejemplo”.
Cuando se habla de encadenamientos, uno de los mayores desafíos es cerrar la brecha que existe entre las grandes y las pequeñas empresas. Esta brecha se expresa, por ejemplo, en las diferencias de productividad. Así lo explica Hugo Beteta: “Mejorar la productividad de toda la economía es algo muy poderoso para cerrar las brechas de desigualdad. Fomentar los encadenamientos de tal manera que los sectores más dinámicos jalen al resto”.
Hugo Beteta fue Ministro de Finanzas Pública de Guatemala. Cuando se refiere a México, habla desde una perspectiva latinoamericana. En este paso de las metas cuantitativas a las cualitativas, subraya que “se tiene que poner más atención a la dimensión sostenible de la IED, en términos medioambientales pero también sociales”.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) identificó ocho sectores estratégicos para impulsar la sostenibilidad en América Latina y el Caribe. Son la transición hacia energías renovables; la electro-movilidad sostenible en ciudades; la revolución digital inclusiva; la industria manufacturera de la salud; la bioeconomía; la economía de los cuidados; la economía circular, y el turismo sostenible.










