Por José Yuste en Activo empresarial
El empresario Juan Antonio Hernández, presidente de Mundo Imperial, ha tomado parte del liderazgo de reconstrucción de Acapulco. Qué bueno. De él dependen no sólo sus hoteles Princess, Mundo Imperial y Pierre Marqués. También tiene auditorios y un fórum para conciertos.
En la mañanera, Juan Antonio recordó sus orígenes en el sector automotriz (Autofin) y que, por ello, le pidió a esa industria llevar sus eventos a Acapulco. Además del abierto de Tenis y la creación de una pista Nascar. Y de ahí en adelante dio a conocer varios productos turísticos.
El único problema de los productos turísticos —que, por cierto, también Miguel Torruco, secretario de Turismo, les tiene mucha confianza— es que no sustituyen la reconstrucción de Acapulco.
El otro puerto, el de más de 274 mil viviendas destruidas, se dedicará a la “autoconstrucción”. Se les dará entre 35 mil y 60 mil pesos a cada familia para autoconstruir su vivienda. Esto es extraño: para un gobierno que construye el AIFA, el Tren Maya o la refinería en Dos Bocas, podría haber construido 274 mil viviendas.










