El INAH trabaja en una “bóveda digital” con datos recabados durante los trabajos de salvamento arqueológico a lo largo de la ruta del Tren Maya que incluirá mapas interactivos y modelos 3D.
Son cerca de 800 terabytes de información en modelos, registros, dibujos y fotografías.
El proyecto de la bóveda digital está en su fase inicial con la habilitación de los servidores para almacenar los datos contenidos en unos 200 discos duros, de acuerdo con Manuel Pérez Rivas, responsable de los trabajos de salvamento arqueológico a lo largo del trazo del tren.
Después de migrar esa información a los servidores y ordenarla, se generará una plataforma para hacer consultas.
“La iniciativa de la bóveda digital del Tren Maya es que toda esta información que se ha recabado, que yo como investigador ni en 30 años voy a acabar de procesar todo esto, sea de interés de investigadores del INAH, de investigadores extranjeros y del público en general”, dijo Pérez Rivas en entrevista.
“La información se está ordenando para que en un futuro breve pueda ser consultada, que la gente pueda verificar si yo digo que excavé este monumento y encontré una ofrenda con el rostro de Kahuil (deidad maya del fuego), (la gente) puede revisar los modelos virtuales de las excavaciones y ver los contenidos”, abundó.
Pérez Rivas aseguró que ya se terminó con la mayor parte de los trabajos de campo y, aunque hay un periodo de reserva para elaborar los informes correspondientes, se trata de información que debe ser asequible, al ser generada con recursos públicos.
Salvo la ubicación de los monumentos arqueológicos para su protección, atajó.
“Realmente la idea es que esto sea abierto porque es información, al final de cuentas, que no es propiedad intelectual exclusiva del INAH o de los investigadores que estuvieron”.
Insistió que es información que debe estar disponible no sólo para los investigadores, sino para el público en general con interés en el patrimonio, a través, ejemplificó, de modelos tridimensionales de las piezas o mapas interactivos.
Pérez Rivas estimó que a mediados de 2025 se podrán tener los primeros resultados, entre ellos un mapa interactivo para consulta.
Las tareas de salvamento han arrojado cerca de dos mil piezas individuales que están en el proceso de restauración, catalogación e inscripción en el Registro Público de Monumentos.










