El dormitorio es mucho más que un lugar para dormir, es un espacio íntimo, un santuario personal en el que entregarse a rituales de belleza y bienestar es fundamental. Por eso, el diseño lumínico debe tener siempre en cuenta el uso previsto del espacio y crear un ambiente armónico que, además de reflejar las necesidades emocionales, responda a ellas en todo momento.
Para instalar junto a la cama e iluminar la lectura, la colección Dots -de Martín Azúa para Vibia- es una opción idónea. La serie se ofrece en dos acabados de madera natural: nogal, que se inscribe naturalmente en una estética mediterránea, y roble blanco, que complementa un estilo escandinavo, más luminoso.
El mágico encanto de varias Dots instaladas como estrellas en el cielo genera un espacio con una luz ambiental suavemente refractada en las superficies circundantes.
Sticks, otra propuesta, le confiere un aire industrial y contemporáneo al ambiente. Este dinámico diseño de Arik Levy interrumpe los planos adyacentes, creando una nueva dimensión arquitectónica.
Como alternativa adicional, Slim -de Jordi Vilardell- viste elegantemente una mesita de noche y crea un conjunto luminoso periférico que proporciona luz ambiental.
Finalmente, Ramos & Bassols firman el plafón Top para Vibia, un diseño que revisita el florón clásico. El difusor central crea un punto focal y la luz se presenta en forma de halo, al reflejarse sobre la esfera mayor.










