El debate sobre la reducción de la jornada laboral avanza en México desde que se presentó la iniciativa ante el Congreso, que propone modificar la Constitución y la Ley Federal del Trabajo para establecer una semana laboral de 40 horas, con una implementación gradual entre 2027 y 2030. Aunque aún falta su publicación final, miles de empresas y trabajadores ya se preguntan qué cambiará, cómo se aplicará y qué implicaciones tendrá en la práctica.
“Esta reforma obliga a empresas y trabajadores a entender que la jornada laboral dejará de medirse por ‘estar disponible’ y comenzará a medirse por el tiempo efectivamente trabajado. Es un cambio profundo que impactará contratos, horarios, registros y cultura organizacional”, explica Estefanía Rueda, socia del despacho Littler especializado en derecho laboral. Para entender todos los cambios que se tendrán, te compartimos 10 puntos clave para que de una manera sencilla, entiendas cómo cambiará todo el ecosistema laboral de nuestro país:
1.-La reducción será gradual y no inmediata: se aprobaría en 2026 y empezaría a aplicarse en 2027 con 46 horas semanales, bajando a 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 horas en 2030.
2.- El límite aplica a todos los turnos: la jornada semanal será la misma para horarios diurnos, nocturnos y mixtos. El tope semanal será el mismo; es decir que para 2030, todas las jornadas serán de 40 horas máximo.
3.- Cambia lo que se considera “tiempo de trabajo”: ya no contará con estar “disponible” o el tiempo en espera de instrucciones, sino solo el tiempo en que realmente se realizan actividades para la empresa. Algunas guardias, por ejemplo, ya no entrarían como horas efectivas.
4.- La duración diaria podrá flexibilizarse: la empresa y el empleado podrán pactar días más largos o más cortos, siempre y cuando no se pasen del total semanal.
5.- Las horas extras aumentan: actualmente solo se permiten 9 horas extras semanales y 3 diarias. Con la reforma, se permitirían hasta 12 horas extras por semana y 4 por día. Además se estipula que únicamente 4 horas semanales se pagarán al triple, límite que hoy en día no se establece en la ley.
6.- No hay excepciones por jerarquía: la reforma no hace distinción por puestos o niveles; en principio, todos sin importar su cargo, deben respetar el límite semanal.
7.- Trabajadores por objetivos, híbridos, y en campo también son considerados: aunque no chequen horario, por ahora también quedarían dentro del límite de 40 horas a la semana quienes, por la naturaleza de sus funciones, no puedan estar sujetos a un control estricto de horas de trabajo, a la espera de reglas más claras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en relación a los registros electrónicos de asistencia.
8.- Las empresas sin reloj checador deberán justificarlo formalmente: si el trabajo es en campo, remoto o imposible de medir por horas, el riesgo de multas pudiera ser mitigado si la empresa lo documenta adecuadamente, a través de la actualización de sus contratos y reglamentos. Esto sujeto a las disposiciones que emita en su momento la STPS al respecto.
9.- Todas las empresas deberán llevar un registro electrónico de horas: habrá que demostrar cuánto tiempo se trabajó realmente, aunque todavía falta que la STPS diga cómo debe funcionar ese sistema.
10.- Habrá multas y riesgos legales por incumplimiento: las sanciones por exceder los límites de jornada irán de $5,657 a $28,285 por trabajador afectado; además, exceder el límite de horas extras puede derivar en responsabilidad penal por explotación laboral para el empleador.

Esta reforma transformará la manera en que México mida y administre el tiempo de trabajo. Las empresas deberán actualizar contratos y reglamentos, revisar cargas de trabajo, implementar sistemas de registro horario y capacitar a sus líderes para su cumplimiento. Prepararse desde ahora reducirá riesgos y asegurará una transición ordenada hacia la nueva jornada laboral.
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