Publicado en Al Diálogo / Querétaro
Un nuevo aroma comienza a mezclarse entre el ritmo cotidiano de Querétaro. En el corredor gastronómico del Boulevard Bernardo Quintana, un restaurante abre sus puertas con una promesa sencilla pero poderosa: cocinar solo lo que el mercado ofrece y servirlo en su mejor momento.
Corazón de Alcachofa, franquicia con más de dos décadas de historia nacida en Guadalajara, llega a la ciudad como un santuario culinario que privilegia la frescura por encima de las modas, despertando la curiosidad de quienes buscan algo más que una carta tradicional.
La esencia de Corazón de Alcachofa
La esencia del restaurante se explica desde su pizarrón: ahí, se escriben los productos disponibles y se borran conforme se terminan. No hay sobreinventarios ni platillos perpetuos.
“El espíritu es cuidar, siempre, la frescura. Hay restaurantes que imprimen su carta, pero esa carta impresa te obliga a congelar muchas cosas… y, cuando congelas, se siente en el sabor”, explicó Luis Corripio, socio de Corazón de Alcachofa.
La propuesta es clara: si el producto está en el mercado, llega al plato; si no, se transforma el menú.
¿Cuál es el menú?
Entre los sabores que definen la identidad del restaurante, destaca la alcachofa asada, platillo insignia que honra el nombre del lugar. A ella, se suman el fettuccine de alcachofa con corazones completos y el chicharrón de alcachofa, favoritos de los comensales.
La proteína también ocupa un lugar protagónico con carne USDA Prime, langosta y pescados tratados con respeto. “No buscamos sofisticar de más; cuando un platillo tiene demasiadas cosas, deja de saber a lo que es”, comparten desde la cocina como un mandamiento en su quehacer.

Concepto de Corazón de Alcachofa
La llegada a Querétaro no fue casual. “Somos una ciudad en crecimiento, un estado en crecimiento, y la oferta gastronómica tiene que aumentar”, señaló Corripio, quien comparte la sociedad con Armando Ortiz y otros dos socios tapatíos.
La ubicación, cercana a Los Arcos, terminó por convencerlos. “Los restauranteros de esta zona estamos preocupados por ofrecer un corredor gastronómico seguro, donde la gente venga a disfrutar”, añadió.
El concepto se completa con espacios pensados para la conversación y la comodidad. Sin televisiones, con música cordial, salones familiares y una terraza ideal para negocios, el restaurante apuesta por una experiencia íntima. “El carisma es el mantel de la mesa y la frescura lo que ponemos sobre ella”, resume Corripio.
La cava, discreta pero bien curada, incluye al menos una etiqueta de viñedo queretano, reafirmando su vínculo con lo local.










