La Copa Mundial de Futbol 2026 marcará un giro estratégico en la historia del torneo y en la dinámica económica de los tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá.
Será la primera edición que reunirá a 48 selecciones —16 más que en los campeonatos anteriores— y se disputará a lo largo de 39 días de partidos, consolidándose como uno de los eventos deportivos de mayor alcance global.
Para México, las cifras son contundentes, así lo demostró el análisis Impacto económico del Mundial de Fútbol 2026 en México realizado por el Deloitte, la firma de auditoría, consultoría y asesoramiento financiero, quienes prevén un impacto económico total de cuatro mil 50 millones de dólares, integrando tanto la derrama directa generada por la actividad del Mundial como las condiciones que posibilitan su realización.
El economista en jefe de la firma en Latinoamérica, Daniel Zaga, apuntó que el impacto del torneo deportivo en México será de dos mil 730 millones de dólares, lo que supone el 0.14% del PIB del país.
Sin embargo, el verdadero desafío para las empresas mexicanas no radica en las cifras agregadas, sino en cómo convertir este impulso en crecimiento sostenido.
Dos motores que impulsan la economía mundialista
El impacto se canaliza a través de dos motores económicos complementarios: el estadio como nodo de activación económica y el fortalecimiento del consumo interno.
El primero concentra los flujos de turismo, movilidad y gasto asociados a los partidos. México recibirá alrededor de 836 mil turistas durante el torneo, predominando los visitantes nacionales (556 mil), aunque con un segmento internacional relevante (280 mil) que incrementará de manera significativa el gasto promedio por estancia.
El segundo motor resulta aún más potente. Las encuestas indican que dos de cada tres mexicanos planean ver el Mundial, posicionando al torneo como un catalizador de consumo con un alcance excepcional.
Este nivel de penetración, sumado a horarios en prime time (13:00 a 19:00 horas) y al componente emocional del evento, impulsa decisiones de gasto que superan lo esencial y se vinculan con la experiencia, la convivencia y la celebración colectiva.
Cinco estrategias para capturar el valor mundialista
El valor no se materializa de manera automática: requiere planificación operativa, enfoque en el cliente y propuestas comerciales diseñadas específicamente para el torneo, aquí te mostramos algunos consejos:
1. Planear por picos y microzonas
Parte de la demanda se concentrará en productos, días, horarios y zonas específicas (estadios, fan fest, corredores turísticos, áreas con alta densidad de restaurantes y hospedaje temporal).
Mapear la cartelera de partidos y las ubicaciones clave permite ajustar horarios, inventarios y personal para absorber los picos de demanda, además de diseñar activaciones comerciales más efectivas.
La derrama se concentra en periodos específicos del torneo, especialmente cuando se disputan partidos de mayor atractivo o fases decisivas.
Esto implica que el verdadero reto va más allá de atraer público; consiste en gestionar adecuadamente los picos de demanda sin comprometer la experiencia ni elevar los costos de manera desordenada.
2. Asegurar operaciones resilientes
Reprogramar o adelantar entregas, asegurar inventarios críticos y contar con guías operativas claras para los días de partido es clave para absorber picos de demanda sin deteriorar el servicio ni la rentabilidad.
Las empresas ya tienen una diversidad de productos en sus portafolios, con gamas de alta y media calidad, con diferentes presentaciones de empaque para captar los diferentes segmentos de la población.
La clave está en anticipar qué categorías experimentarán mayor tracción y asegurar su disponibilidad.
3. Capturar valor, no solo volumen
El entorno mundialista favorece estrategias de precios dinámicos, paquetes especiales y experiencias diferenciadas que incrementen el ticket promedio. Además, es posible fomentar la recompra y lealtad a través de la captura de datos durante el evento y el e-commerce, para sostener la relación postmundial.
Las experiencias de países sede, desde 2012 a la fecha muestran que el turismo y la base de clientes pueden crecer hasta 25% en los tres años posteriores al Mundial. Por ello, es fundamental identificar las oportunidades que permitan replicar ese desempeño en México.
4. Reducir fricciones
Los pagos sin fricción se han vuelto vitales. Aceptar métodos de pago internacionales, fomentar comunicación multilingüe y una señalización clara mejoran la conversión y la experiencia del cliente, especialmente en zonas turísticas y de altos picos de demanda.
Ante el elevado uso de efectivo en México y la falta de adopción de medios de pago digitales, las empresas deben prepararse con anticipación para enfrentar la alta demanda de pagos que se realizará durante el Mundial, ya que los visitantes extranjeros esperarán tener la misma experiencia de compra que en otros países al usar medios de pagos electrónicos.
5. Ejecutar con lógica sectorial
Restaurantes y bares: deben priorizar rapidez y rotación.
Retail: inventarios de productos clave, soluciones listas para el aficionado y canales pick-up.
Turismo: microexperiencias multilingües entre partidos con operación puntual y precios flexibles.
Se estima que entre 20% y 25% de las personas verán los partidos del Mundial en bares y restaurantes, generando alrededor de 563 millones de dólares en ingresos adicionales, distribuidos entre aproximadamente 206 mil establecimientos a nivel nacional. Esta fragmentación representa tanto un desafío como una oportunidad para negocios de todos los tamaños.










