En Punta Zicatela, paraje de la costa del Pacífico de atardeceres dorados donde el mar, la arena y los farallones conforman una panorámica única, se resguarda Casa TO, un discreto oasis de arquitectura insólita para sumergirse en un estado de absoluta reflexión.
Con sólo nueve suites, el hotel se define como un manifiesto de hospitalidad para la introspección, emplazado frente a la comunidad ecológica de Zicatela, un destino fundamental para los nómadas contemporáneos de las más diversas latitudes, quienes buscan reencontrarse con un entorno de amplias playas ideales para surfear y practicar deportes acuáticos, realizar caminatas, meditar e incluso asistir a la liberación de tortugas marinas de los santuarios locales.
El proyecto, comisionado al arquitecto Ludwig Godefroy, se delineó bajo la impronta de la sencillez y la elegancia conceptual, donde se amalgaman tradición y vanguardia en una estructura inédita abrazada por la tranquilidad de la naturaleza.
Su nombre, Casa TO, surge de la idea de la serena contemplación en un espacio definido como la reinterpretación de un templo oaxaqueño, el cual genera una experiencia sensorial radical con tan sólo adentrarse en él.
La estructura evoca el patrón reticular de dos obras hidráulicas históricas de atemporal belleza, La Cisterna Basílica -Yerebatan Sarayi- de Estambul, que data del siglo sexto, y la Hornsey Wood Reservoir del Finsbury Park de Londres, construida en el siglo XIX.










