Muchos migrantes buscan cumplir el sueño de cruzar nuestra frontera con Estados Unidos, pero no siempre lo logran, por ello, en ese afán de adaptarse, apelan a sus raíces. Algunos abren negocios de comida para subsistir, sabiendo que atraerán a sus paisanos, pero buscan el reto de cautivar nuevos paladares.
La salvadoreña Yesenia Ardón habilitó en 2019, en Tijuana, un pequeño restaurante, donde sirve en las mesas un fragmento de su país que conoce a la perfección desde niña, las pupusas.
Yesenia cuenta que adaptar esa receta ha sido difícil, ya que es el platillo icónico de su nación y los ingredientes son muy característicos, por lo que ha sustituido alimentos de su tierra que no encuentra en la zona, como los quesillos nicaragüenses, por el queso Monterrey Jack, de EU.
Confiesa que el toque picante es lo que ha transformado a este amasijo, el cual tradicionalmente se acompaña con una salsa (sin chile) de tomate curtido con repollo, vinagre, zanahoria y cebolla.
Entrar al paladar mexicano ha sido relativamente fácil, debido a que esta torta tiene parecido a la gordita, huarache o sope, por lo que sus clientes, paisanos y otros migrantes la han adaptado a sus gustos, al ponerle queso y crema para acompañarla.
Yesenia cree que es imprescindible seguir preparando estos alimentos, pues son un vínculo entre sus connacionales y su tierra, por lo que, reflexiona, ‘una pupusa es como un pedazo de mi familia”.











