Ante la entrada en vigor de la segunda fase del etiquetado frontal, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Alianza por la Salud Alimentaria; integrada por varias organizaciones como El Poder del Consumidor y la Fundación Interamericana del Corazón, entre otras, claman por una ley que obligue a la industria de los alimentos a reformular sus productos.
La combinación entre el etiquetado y una ley que implemente la reducción de sodio en los procesados derivaría, según especialistas, en un menor consumo de este producto, el cual puede causar severos daños a la salud.
De acuerdo con la OMS, la ingesta de sodio, un elemento presente en altas cantidades en los ultraprocesados, se encuentra por encima de la recomendación en México, que es de no más de 2 gramos al día.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) determinó que, si en México se lograra la disminución de sodio en productos procesados a través de la implementación de una ley de reformulación, se podría reducir su consumo cerca de un gramo al día por persona.
Política que da resultados
Será en octubre cuando la segunda fase del etiquetado frontal de advertencia entre en vigor en el país.
Organizaciones en pro de la salud alimentaria reiteraron la importancia de esta política pública y los resultados que ha tenido desde que comenzó a operar en 2020, cuando se modificó la Norma Oficial Mexicana (NOM) 051 para hacer obligatorias las etiquetas de advertencia al frente de los alimentos ultra procesados.
Desde hace tres años se incluyen etiquetas octagonales con la palabra “exceso” seguida del elemento como sodio, grasas saturadas, grasas trans, azúcar o calorías, además de dos etiquetados adicionales para advertir acerca del uso de edulcorantes, medida especialmente diseñada para proteger a las infancias.
La Alianza por la Salud Alimentaria señala que tras la primera fase del etiquetado frontal, el beneficio observado fue la reformulación de productos por parte de la industria, pues un gran número de marcas reconocidas de productos lácteos, cereales y panadería redujeron el contenido de sodio para evitar el sello de advertencia.
Jorge Vargas Meza, nutriólogo investigador de El Poder del Consumidor, señala que gran parte de la población conoce, comprende y toma en cuenta el etiquetado frontal.
“Afortunadamente tenemos el etiquetado de advertencia, que es usado, es comprendido, es aceptado y promueve la reformulación para evitar los sellos octagonales, además de que mejora la decisión de compra.
“Entonces, para tener mejores estrategias integrales para poder reducir el consumo de sodio a nivel poblacional, es necesaria una reformulación que acompañe al etiquetado”, explica.
Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) tras la implementación del etiquetado de advertencia, se observaron que productos que tenían hasta cuatro sellos, han logrado la reducción de estas advertencias en sus manufacturas hasta en un 66 por ciento.
También han constatado que el contenido de sodio y azúcar se ha reducido en varios productos procesados, específicamente, en el pan de caja, pan dulce envasado, cereales de caja y bebidas azucaradas.
Un problema de salud
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en 2022 se registraron cerca de 819 mil 448 muertes, de las cuales, el 90 por ciento fueron por enfermedades y problemas relacionados con la salud como: padecimientos del corazón (24.5 por ciento), diabetes mellitus (14.1 por ciento), tumores malignos (11 por ciento ) y enfermedades del hígado (5.1 por ciento).
El padecimiento de enfermedades cardiovasculares se relaciona con factores como la dieta, es decir, a un alto consumo de sodio, grasa, alcohol y un a bajo consumo de frutas y verduras.
El tabaquismo, el sedentarismo y un mal control del estrés y factores metabólicos relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión arterial y altos niveles de lípidos o grasas en sangre también contribuyen.
Reformulación obligatoria: la respuesta
“Si implementáramos una ley para reducir el contenido de sodio en alimentos procesados y ultraprocesados en México, podríamos reducir 904 mg/día de sodio por persona y evitar 12 mil 787 muertes anualmente”, señala Ana Basto- Abreu, investigadora del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP.
Por su parte, Lilia Pedraza, integrante del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, explica que independientemente del uso de los sellos de advertencia para tomar mejores decisiones de compra, la reformulación de productos beneficia a toda la población, ya que gracias a esta hay una menor cantidad de azúcares añadidas, sodio y grasas disponibles en el suministro de alimentos.
Políticas públicas rezagadas
Éctor Jaime Ramírez Barba, secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, afirma que si al Gobierno federal le interesa reducir la tasa de enfermedades ocasionadas por la hipertensión, debería enviar una iniciativa en la que proponga obligar a las empresas a reducir el contenido de sodio en los productos.
Ramírez Barba critica que a la fecha el Gobierno federal no ha presentado una iniciativa ya sea para reducir el sodio o las calorías y que todas las existentes han sido por parte de los legisladores.










