Por Francisco Madrid Flores
La conclusión del verano permite una lectura reveladora de cómo se ve la actividad turística del país luego de la atípica situación durante la pandemia. Esta contingencia sanitaria, en una primera etapa, supuso un brutal impacto al turismo mexicano que, en estimación del Cicotur Anáhuac, alcanzó una reducción acumulada en el consumo turístico de alrededor de 1.3 billones de pesos.
Más adelante, ante las limitaciones impuestas a la internación de personas en muchos países del mundo México recuperó con relativa rapidez los flujos turísticos provenientes del extranjero, a partir de la segunda mitad de 2021.
Así, de manera completamente coyuntural, el país tuvo 41.5% de participación de los viajeros aéreos al exterior de Estados Unidos, principal mercado del país, muy por arriba del nivel habitual que se situó en torno a 17% en la década anterior.
Del lado del mercado nacional, que tenía un ritmo más lento, a partir de la Semana Santa, se aprecia una recuperación sostenida, pero no espectacular, acorde con el propio desempeño de la economía del país.
En todo caso, los niveles que se observan para el verano ya parecen ser mejores que los de antes de la pandemia, en un entorno enrarecido por la inflación.
Del lado de las variables macroeconómicas, sin lugar a dudas el rubro más destacado es el del saldo de la Balanza Turística que, en el acumulado a julio, totaliza un importante superávit de cerca de 13,500 millones de dólares, cifra nueve veces superior al saldo de la balanza manufacturera que contrasta favorablemente con el crónico déficit de las balanzas comercial (-7,225 millones de dólares), y petrolera (13,655 millones de dólares).
Por otra parte, a agosto, se reporta un aumento de 3%, en comparación con febrero de 2020, en el número de trabajadores de actividad turística asegurados en el IMSS.
Hacia adelante, el escenario es retador con puntos favorables como el apetito por la inversión, aunque este no se manifiesta de manera generalizada.
En lo que hace a los negativos, sin duda la inseguridad sigue siendo una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento y descarrilar los avances hasta ahora alcanzados, por lo que es necesario fortalecerla inversión en materia de promoción turística.










