Por Lydia Ofelia Bernal Soto
De acuerdo con la Ley General del equilibrio Ecológico y la Protección al Medio Ambiente (LGEEPA) las ANP (Áreas Naturales Protegidas) se definen como las “Las zonas del territorio nacional y aquéllas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción, en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano o que requieren ser preservadas y restauradas”
En 1917 el desierto de los leones se convirtió en la primera ANP asegurando el abastecimiento de agua, e integrando el concepto de propiedad como una función para establecer regulaciones y limitaciones de aprovechamiento.
A partir de la década de 1970, México comenzó a promulgar leyes, programas y proyectos enfocados en la protección del medio ambiente. En 1974 se crearon los centros turísticos integralmente planeados (CIP) con el propósito de aprovechar estas áreas para actividades recreativas. Durante esta década el turismo empezó a consolidar una fuerte relación con las áreas naturales y el cuidado del medio ambiente.
En la década de 1980 la riqueza natural y cultural de México se fue extendiendo de diversas formas, dando impulso al desarrollo de la Secretaria de Turismo (1974) y la Ley Federal de Turismo (1961). Sin embargo, no fue hasta 1978 cuando el programa de turismo menciona la importancia de la protección y mejoramiento de los recursos.
En 1992, la agenda 21 impulsó el cuidado del medio ambiente, acordando con el sector turístico el desarrollo de proyectos sustentables y en apoyo de las comunidades, dando origen al turismo sustentable. Sin embargo, ¿todos los proyectos, programas y leyes han logrado realmente desarrollar un turismo sustentable en apoyo de los 3 sectores (ambiental, social y económico)?
Según el autor Carlos Ramírez, existen tres consecuencias principales generadas por el turismo rural desarrollado específicamente en el ANP Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla; Consecuencias físicas en las que se encuentran hechos como la compactación del suelo, generación de residuos sólidos y contaminación en los cuerpos de agua;
Consecuencias en aspectos sociales donde se han generado nuevas estructuras sociales que tienen conflictos por la captación de los beneficios de los Valles turísticos; y consecuencias culturales donde se está desarrollando una revaloración de aspectos como la alimentación tradicional y la adaptación de algunas festividades a la dinámica de turismo.
Es importante mencionar que, con base a las investigaciones documentales, estas tres consecuencias no solo se limitan en el Área Natural Protegida de Insurgentes Miguel Hidalgo y Costilla, sino que se reflejan en muchos otros proyectos de turismo rural en Áreas Naturales Protegidas. Pues la introducción del turismo supone cambios económicos y sociales.
El impacto negativo del turismo se le atribuye principalmente a la poca o nula participación de la comunidad, a la falta de política efectiva y a la mala planificación, pues a menudo los especialistas en el tema que desarrollan proyectos turísticos “asumen” que el proyecto será un beneficio que ayudará principalmente a la comunidad, sin embargo, algunas veces la idea no es la correcta, afectando al sector económico y social. De modo que la poca participación de la comunidad o algunas veces la ignorancia de los líderes de proyecto no contribuyen positivamente al desarrollo del turismo sustentable.
Ahora bien, en relación con la política turística ¿Qué ha hecho el gobierno por el turismo rural sustentable y ANP?
De acuerdo con las autoras Marta Garduño, Celia Guzmán y Lilia Zizumo el estado solo se limita a dar cursos de apoyo para la apertura de proyectos turísticos, sin embargo, el solo dar el impulso deja totalmente desprotegidas a las comunidades durante el desarrollo de dicho proyecto, generando consecuencias desfavorables.
En términos económicos, el Banco de México otorga 1,100 millones de pesos para 135 proyectos turísticos rurales; Para micro y pequeñas empresas, el banco apoya con el 90% de las necesidades del proyecto; Y para medianas y grandes empresas cubre 80% de las necesidades del proyecto. (Fondo Nacional de Fomento al Turismo, s.f.).
Por otra parte, el gobierno imparte un Curso certificado en Turismo Sostenible y Desarrollo Local en Áreas Naturales Rurales, impartido por la Organización de Estados Americanos (OEA), el costo es de $1720 dólares por matricula.
Con base al artículo 3°, Fracción XI del Reglamento de la Ley General Del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiental en Materia de Áreas Naturales Protegidas, cada área debe contar con su Programa de Manejo el cual debe respaldar los cuidados, objetivos y metas que se desean alcanzar, reforzando el uso correcto y protección de la misma.
Dentro del Reglamento de las ANP se establece que el área presentará subdivisiones de las cuales la subdivisión de “uso público” se destinará para uso recreativo y de esparcimiento. El artículo 54°estipula que para mantener o mejorar las condiciones de los ecosistemas las actividades de educación ambiental y turismo deberán tener un bajo impacto ambiental de modo que no alteren las características representativas del lugar.
En cuanto al cuidado del Medio ambiente, el artículo 55° del Reglamento de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en Materia de Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes menciona que las actividades de turismo pueden desarrollarse con infraestructura de apoyo utilizando ecotecnias y materiales de construcción propios de la región, lo que beneficia a la comunidad. En el mismo artículo menciona que la actividad no deberá amenazar ni perturbar la estructura natural de las poblaciones, aunque este aspecto queda en duda en relación a las consecuencias antes explicadas.
Es importante señalar que tanto en el Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en Materia de Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes como la misma Ley solo mencionan que el turismo se puede desarrollar teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente, no obstante, nunca especifican parámetros o directrices respecto a la actividad.
Por último, en relación a las investigaciones científicas de turismo rural en México los autores Fernando Gómez, J. Cruz, et. al., mencionan que no más de 350 investigadores nacionales trabajan en proyectos relacionados con el turismo rural que, comparados con los
224 programas educativos de turismo a nivel superior (SECTUR, s.f.) evidencian una gran diferencia en investigaciones relacionadas con el Turismo Rural y ANP.
En conclusión, el desarrollo del turismo rural representa una gran oportunidad para desarrollar el crecimiento económico y social, al mismo tiempo que ayudar con el cuidado y conservación del medio ambiente. Sin embargo, se ha observado que el turismo rural no se ha desarrollado eficazmente lo que ha generado consecuencias negativas en términos de impacto ambiental, social y cultural.
Cabe mencionar que, a pesar de los esfuerzos del gobierno, el apoyo que se ha brindado se limita a promover e impulsar el turismo rural, empero, no se ha dado seguimiento adecuado ni continuidad a los proyectos. Por otra parte, existe una falta de enfoque integral en el turismo rural en Áreas Naturales Protegidas (ANP), donde se incluyan parámetros o directrices que regulen la actividad sostenible y que además promuevan una mayor participación de la comunidad en la toma de decisiones.
Por último, se requiere de un mayor compromiso por parte de investigadores y académicos para abordar los desafíos presentes en el turismo rural en ANP, para así poder desarrollar técnicas e innovaciones que impulsen el desarrollo del turismo de forma sustentable.










