Con apenas un poco de estas hojitas verdes el sabor de cualquier comida se transforma: el cilantro es fundamental para la gastronomía mexicana y sus precios están alcanzando niveles nunca vistos.
El encarecimiento de éste -y otros productos agrícolas- está afectando el bolsillo de los consumidores, y presionando la actividad de productores, comerciantes, restaurantes y puestos de comida. Las sequías, las granizadas y las plagas explican gran parte de este problema.
En las semanas recientes el cilantro se ha comercializado al doble y triple de precio; y en algunas regiones del país su precio se disparó hasta 10 veces. En la Ciudad de México, por ejemplo, a mitad de mayo la caja de cinco kilos se vendía a 130 pesos y para mitad de junio ya alcanzaba los 450 en la Central de Abasto de Iztapalapa, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM).
Aunque para el 21 de junio del 2024 ya se ha observado una estabilización de los precios, todavía se mantienen las presiones.
No se ve, pero se siente su ausencia “El cilantro es sumamente importante para nosotros; es tradición para preparar los tacos. Además, existen salsas y preparaciones de recetas internas que requieren del cilantro como ingrediente básico”, dijo Adán Bravo Rodríguez, dueño de Don Bigote, un restaurante ubicado al sur de la Ciudad de México cuya especialidad son las carnitas.
“Desde hace un mes aproximadamente notamos la subida de precio, pero de un día para otro el aumento de precio fue excesivo, de más de 500 por ciento. Hemos tenido que explorar más proveedores y encontrar el que ofrezca la mejor opción en cuanto a calidad-precio”, comentó.
Bravo Rodríguez comentó que para la semana que terminó el 22 de junio ya empezaron a regularizarse los precios del cilantro, pero se mantienen elevados en comparación con apenas unos meses atrás.
Algunos comerciantes de comida preparada consultados coincidieron en el alza abrupta del cilantro e incluso comentaron que durante un par de días no pudieron ofrecerlo a sus clientes.
“No teníamos cilantro en las mesas, sólo la cebolla, salsas y limones, pensamos que a veces los clientes no lo notan, pero sí lo estuvieron pidiendo, casi todos. Nos tocó explicar porque no lo temamos”, dijo Juan José N, quien trabaja atendiendo un puesto de barbacoa.
¿Qué está pasando con los cultivos en Puebla?
David Ramírez es un productor de diversas legumbres, con siete años de experiencia en cultivos, en el municipio de Tepeyahualco De Cuauhtémoc en Puebla, ubicado apoco más de una hora de la capital poblana y a 40 minutos del municipio Los Reyes de Juárez, donde cerca de 62% de su suelo está dedicado a la producción de hortalizas.
“La escasez de agua puede producir mala coloración en las hojas o en el mismo producto un tamaño muy pequeño en relación con la demanda que existe en el mercado, también puede generar que la planta se seque por completo. Asimismo, genera mayor vulnerabilidad de la planta para la aparición de insectos o plagas”, dijo Ramírez en entrevista.
Además de las complicaciones relacionadas con enfermedades en los cultivos, la disponibilidad de agua es fundamental para la operación agrícola y pecuaria en sí misma. Se estima que dos de cada 10 litros que se extraen de los ríos y reservas subterráneas se ocupan en la producción agroalimentaria.










