Siempre impecable en su atuendo, el chef Guy Santoro, originario de Bergerac, Francia, personifica el perfeccionismo de un chef de alto rango. Como presidente de la mesa consultiva de Vatel Club México y chef corporativo de Grupo Brisas, su elegancia y profesionalismo lo posicionan como un referente en la alta gastronomía.
En la cocina, el rostro de Santoro refleja concentración, un semblante serio que inspira gran respeto, como si cada plato que sale de sus manos fuera una obra de arte que debe ser ejecutada a la perfección.
Sin embargo, esta imagen de la rigidez se deshace al cruzar la puerta de la cocina. Entre amigos, Guy se transforma en un hombre alegre y cercano, con una risa contagiosa y un repertorio de chistes que hacen olvidar la imagen seria del chef. No hay rasgos de esa tensión culinaria que pudiera haberse imaginado en su presencia, y en su forma de expresarse se cuelan palabras cotidianas que lo han hecho uno más entre los mexicanos.
“En febrero del 2000 llegué a México para la apertura de Au Pied de Cochon en el Presidente Intercontinental. Antes, fui chef ejecutivo del Hotel Sofitel en Cannes, donde trabajé por 10 años en el Mediterráneo, explorando los sabores de las aceitunas, el aceite de oliva y las hierbas provenzales. Una experiencia única, lejos de la crema y la mantequilla, fue una gran experiencia conocer este tipo de cocina”, compartió Santoro.
Pero, la formación profesional de Guy inició con tan solo 17 años, en Bergerac, aprendiendo cocina y pastelería junto a reconocidos chefs como Claude Charbonnel, Pierre Bugat y Pierre Bourget.
Un País donde encontró todo
Guy ha forjado una destacada carrera en la gastronomía internacional, pero ¿por qué eligió México?
“Tuve varias ofertas de trabajo, en aquel entonces con Alain Ducasse en Londres, en Bangkok, Fiyi y Tahití, pero elegí México, y no me arrepiento”, afirmó el chef.
Desde entonces, ha sido testigo y parte del crecimiento de la cocina mexicana, consolidándose como un referente en su evolución.
“Desde que estoy en este país, he aprendido a ser menos duro y ser más flexible. Aquí encontré otra forma de trabajar, por lo que no pude aplicar mis reglas; tuve que acostumbrarme al modo de trabajar de los mexicanos, que es un estilo diferente: más basado en las relaciones, en el apapacho, en decir ‘sí, lo puedes lograr, tú puedes’, ya que así entienden mejor”, explicó Guy.
De esta manera, más allá de su impecable técnica, Guy Santoro encarna una dualidad fascinante: el rigor de la alta cocina francesa y la calidez humana que encontró en México.
La trayectoria, de esta gran personalidad culinaria, no solo habla de su maestría, sino de una conexión genuina con el País que eligió como su hogar, dejando una influencia imborrable en la cocina contemporánea.










