¿Cómo construir una memoria gastronómica? Para la chef Martha Brockmann, uno de los ingredientes más poderosos es el diseño sensorial, una disciplina que conjuga sabores, atmósferas, texturas, formas, iluminación, tonalidades, música y emotividad. La también empresaria ha volcado su talento, sello de sofisticación y visión creativa en los restaurantes que ofrecen lo más sublime de su propuesta culinaria.
Desde que inició su trayectoria en el universo del catering, en Boston, hasta su regreso a la Ciudad de México para abrir sus restaurantes Lilõu y Amaral, Brockmann reconoce que una inolvidable gastronomía “es la que logra despertar los cinco sentidos, porque no se trata sólo de servir un buen platillo, sino de diseñar un ambiente emocional”. Y ésa es la esencia del diseño sensorial que guía cada uno de sus proyectos.
“Hoy, a dos años de Lilõu en CDMX, puedo decir que este proyecto ha sido uno de los capítulos más significativos de mi carrera. No sólo por lo que representa a nivel profesional, sino por lo que ha implicado construir un espacio donde la gastronomía, el diseño y la hospitalidad conviven de una manera tan intencional”, expresó Martha durante la fiesta de celebración del segundo aniversario.
“Ver cómo Lilõu se ha convertido en parte de los momentos importantes de tantas personas —celebraciones, encuentros, historias— es, sin duda, la mayor satisfacción. Este aniversario no sólo marca tiempo, sino evolución, aprendizaje y la confirmación de que cuando las cosas se hacen con visión, detalle y equipo, encuentran su lugar”.
Con estudios en administración y gastronomía, Martha Brockmann se formó con leyendas como Jacques Pepin y Julia Child. Más tarde fundó The Event, su empresa de catering de lujo especializada en table styling, con la cual desarrolló un enfoque integral donde cada banquete es una composición escénica y sensorial.
UN CONCEPTO EMOCIONAL
Extrayendo las tendencias de vanguardia en metrópolis como Houston, Londres, París y Nueva York, Lilõu es un restaurante sofisticado, ubicado dentro de los hoteles Presidente InterContinental en Ciudad de México y Monterrey. En nuestra capital, su espacio se ubica en una de las zonas más exclusivas y se distingue como “un restaurante en Polanco que fusiona diseño, sabor y experiencia”.
Con un interiorismo inspirado en los salones de té londinenses —con acentos florales y mobiliario tapizado en terciopelo— el recinto fue concebido como un cálido ambiente que nos envuelve, donde la chef diseñó desde los cubiertos hasta los colores y detalles que aportan carácter. Su arquitectura —donde destacan materiales como mármol, madera y latón— corrió a cargo de Rafael Sama, quien también firmó Amaral. En Lilõu, por ejemplo, diseñaron una vitrina que exhibe piezas de pan como si fueran esculturas, obras artísticas creadas para acompañar bocadillos que despiertan tanto el paladar como la imaginación.
Este restaurante se ha consolidado como el lugar ideal para sibaritas y amantes del buen vivir, cuya terraza es uno de los mayores atractivos, perfecta para disfrutar desde desayunos hasta cenas, así como de una innovadora coctelería de autor o su distintivo servicio de té, un guiño contemporáneo a la tradición londinense.
“El bakery es de los favoritos de Polanco, con una carta que incluye croissants, roulettes, cubos de caramelo, tiramisú y una cuidada selección de panadería artesanal y charcutería. La experiencia se completa con una amplia carta de vinos —respaldada por la cava del hotel, la más grande de Latinoamérica— así como cocteles y mocktails de sabores vibrantes”, dijo la chef.










