La Venus de Botticelli es empleada de modelo para la nueva campaña de promoción turística de 2023, que lanzó el ministerio italiano de Turismo y el Enit, la Agencia Nacional del Turismo.
Titulada Open to Meraviglia, se basa en un video promocional y una campaña de carteles propagados a escala internacional.
La protagonista es la caricatura de una moderna Venus vestida como una joven influencer que asemeja a Chiara Ferragni, “capturada” mientras visita los sitios más reconocibles de la península.
La campaña desencadenó miles de visualizaciones, reacciones y memes contra la banalidad de la misma que generó la indignación por el alto costo de 9 millones de euros para su realización.
La ambición de la ministra del turismo, Daniela Santanché, del partido de Hermanos de Italia (antes de la fracción de Silvio Berlusconi), es que llegue a ser el país más visitado de Europa, al considerarlo para el actual gobierno un sector central para el desarrollo de su economía, que aporta 13 por ciento del producto interno bruto. El propósito es atraer nuevos públicos que provengan de países emergentes, así como jóvenes y gente pudiente.
Según las previsiones de Demoskopika, en 2023 se esperan casi 127 millones de turistas y más de 442 millones de pernoctaciones.
La ministra, quien fue publicista y socia de una famosa discoteca y de un balneario de lujo, frecuentados por el jet set internacional, afirmó en la conferencia de prensa de la presentación que “la campaña servirá para vender nuestra nación como nunca se había hecho. Nosotros somos los mejores, la publicidad es el alma del comercio y nuestro producto se llama Italia”.
La empresa de comunicación Armando Testa, que la realizó, pagó una página en el diario el Corriere della Sera agradeciendo, “porque no sucedía desde hace años que la noticia de una campaña institucional suscitara un eco de tal magnitud”. Subraya que el alto costo de la misma es la cifra común pagada para una campaña de publicidad en cualquier país.
Al director de los Uffizi, Eike Schmidt, no se le pidió autorización pero él, frente a la crisis de la pandemia, hace tres años, buscando nuevos públicos, fue impulsor de los primeros museos en el mundo en usar TikTok para promoverlo y también abrió las puertas a Ferragni, acompañada por el director en persona, inmortalizada frente a la Venus de Botticelli.
Ello desencadenó a su vez una lluvia de críticas a lo cual él respondió: “Nuestras colecciones pertenecen a todos, no sólo a una autoproclamada élite cultural, sino especialmente a las generaciones más jóvenes”.
El alcalde de Florencia, Dario Nardella negó que su ciudad se adhiriera a la campaña, y se encontró con la ministra Santanché para hablar sobre cómo regular los problemas por el exceso de turismo, empezando por las rentas cortas que están desplazando a los residentes locales, para cuya limitación hará una propuesta de ley.
Las críticas de la campaña han sido trasversales, incluso por el subsecretario de Cultura, Vittorio Sgarbi, quien la consideró insípida; “ya que la Venus está desnuda, hubiera sido mejor verla así, sin necesidad de disfrazarla”.
El fotógrafo Oliviero Toscani, autor de las famosas campañas publicitarias de la marca de ropa Benetton, la calificó de “banal y vulgar, un espejo de Italia bunga bunga (en referencia a las fiestas eróticas de Berlusconi). A mí, como italiano, me gustaría que me representaran diferente”.











