Desde Trento, con el equipaje lleno de sueños, llegó a esta tierra el visionario italiano Angelo Cetto. La mítica cava que construyó en Tijuana alberga hasta hoy históricas botellas. Sus entrañas cuentan la historia de tres generaciones dedicadas a la vid. Qué mejor lugar para iniciar los festejos de aniversario.
“Estamos cumpliendo 95 años de esfuerzo, trabajo y dedicación imparables, de amor a la tierra y a la vocación de hacer buenos vinos. Celebramos a la par que hace 60 años mi padre plantó su primer viñedo en el Valle de Guadalupe y en 1983 L.A. Cetto lanzó sus primeros varietales”, detalla Luis Alberto Cetto, director general del grupo.
Cuatro añadas (1993, 2001, 2008 y 2011) de su emblemático Nebbiolo fueron el preámbulo de la gran celebración.
“El Valle de Guadalupe y San Vicente dan características particulares a esta variedad: muy buena concentración, tanino maduro y bien marcado. El clima mediterráneo, de primaveras tenues y veranos marcados, y los suelos franco-arcillosos favorecen su potencial”, destaca Sebastián Suárez, director técnico durante la visita a los viñedos.
“En la copa podemos percibir madurez y esa expresión cárnica de un vino potente. El Nebbiolo de aquí necesita, indudablemente, tiempo en barrica y botella para terminar de redondearse y dar su máxima expresión”.
Del viñedo orgánico
El legado de Don Luis Cetto (1934-2022) pervive en Viña Alegre: 76 hectáreas con un microclima muy específico plantadas con diez variedades que son ahora punta de lanza para un nuevo proyecto: la producción de vinos orgánicos.
“Este es un rancho al que Don Luis le tenía mucho cariño. Está en una condición geográfica muy particular, de cierta forma aislado, y eso permite desempeñar mejor el cambio de viticultura tradicional a orgánica”, comenta Suárez.
Sin embargo, el agrónomo Ángel Camacho, reconoce que, al estar enclavado en un pequeño valle, las enfermedades representan un reto. En este terruño los manejos son confeccionados a la medida de cada variedad.
“Esto ya se está ejecutando; en menos de tres años tendremos vinos orgánicos en el mercado”, agrega el ingeniero.
Hace cinco años que la bodega trabaja en este proyecto. Grandes esfuerzos técnicos y económicos han sido destinados a lograr certificar estas vides con más de 35 años.
“Los organismos aconsejan un proceso de tres años previo a la certificación. El desafío es no tener las mismas herramientas, aprender a cultivar y contrarrestar el efecto de insectos, hongos, plagas de manera orgánica para entregar un gran producto sano, tener rentabilidad y lograr un cultivo sustentable”, aclara Sebastián.
Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Aglianico, Montepulciano, Nebbiolo y Merlot son algunas de las cepas ahí plantadas que encontrarán su expresión, ya bajo la certificación orgánica, el año entrante.
Buenas cosechas
Tras la bendición de las uvas y un banquete favorecido por el espléndido sol del Valle, Luis Cetto anunció un récord anual de medallas para la vinícola: este 2023 sus vinos han cosechado 50 reconocimientos. Su acumulado de preseas suma en total 893.
“Las medallas nos llenan de orgullo y nos dan mucha satisfacción, pero el mejor juez es el consumidor. Nos sentimos honrados cada que escogen una botella nuestra para compartir momentos en su mesa”, concluye el anfitrión.










