Sabor es Polanco, la fiesta gastronómica más representativa de la ciudad de México distinguió a Carmen “Titita” Ramírez Degollado por su admirable trayectoria.
En el marco de su décima edición, el festival gastronómico orquetó una velada única para festejar a titita por sus 86 años de vida y los 51 del célebre restaurante El Bajío.
”Lo único que yo sabía hacer bien era guisar. Siempre supe que la sazón, los ingredientes y cocinar a fuego lento era lo más importante. Cuando abrimos el restaurante no nos atrevíamos a imaginar todo lo que iba a pasar con él, solamente queríamos que las personas comieran rico, como yo en mi casa”, señala Carmen al recordar los inicios de El Bajío.
Hoy en día sus platillos son conocidos en México y en otras latitudes. No hay amantes de la buena cocina que no disfruten las carnitas de El Bajío, que enamoran a la primera mordida, o esos platos que invitan a viajar al pasado, como las tortitas de huauzontle o su famoso mole de olla.
Este restaurante que abrió sus puertas en 1972, en Azcapotzalco, tiene ya 18 sucursales y se ha convertido en un emblema de nuestra gastronomía. Su sazón ha llegado hasta Nueva York, donde sus nietos abrieron Casa Carmen para seguir difundiendo una tradición culinaria que guarda más de 200 años de historia.
“Mis nietos, que son la nueva generación, tienen que seguir con lo que su abuelo y yo comenzarnos. Su tarea es salvaguardar la tradición y poner nuestra riqueza gastronómica en alto”, puntualiza Carmen.
UN MENÚ INSPIRADO EN SU LEGADO
El convite reunió a grandes estrellas de la gastronomía, como Indra Carrillo, del restaurante La Condesa, en París; Enrique Casarrubias, de Oxte, también en París, además de los chefs que esa noche presentaron un espectacular menú de cuatro tiempos.
Lula Martín del Campo, chef de los restaurantes Cascabel, Altanera y Marea Restaurante de Mar, conquistó con un aguachile de nopal con chapulines, mientras que Roberto Alcocer, del restaurante Valle, en San Diego, California, deleitó a los asistentes con conejo en mole de ceniza y trufa.
El chef de Azul Restaurantes, Ricardo Muñoz Zurita, preparó un encacahuatado Xalapeño con chuletas, y fue María Teresa Ramírez Degollado, hija de “Titita”, quien con el postre “tierra de Veracruz” cerró con broche de oro.
Me siento muy contenta por esta distinción porque la cocina mexicana siempre ha sido lo primero para mí.
Celebro, sobre todo, que se aprecie la gastronomía de nuestro país, pues es fascinante. En cada estado de la República encontramos sabores, técnicas y tradiciones que no deben perderse. Eso es lo más importante”.










