En el marco de los Juegos Olímpicos 2024, París se encuentra en el centro de la atención mundial. Y qué mejor que enfocarnos en uno de los mayores representantes gastronómicos de la ciudad francesa, el Chef orgullo mexicano, Indra Carrillo.
Indra, nombrado así por su padre debido a su gran pasión por la cultura y filosofía hindú, llegó a Francia hace 19 años a estudiar artes culinarias, y desde entonces el país europeo ha sido el escenario donde el oriundo de la Ciudad de México ha cosechado una destacada carrera en la cocina.
Carrillo dirige el restaurante de La Condesa, donde su objetivo era crear un espacio donde se combinan sus experiencias con un toque hogareño, como un hogar lejos de casa, lo cual razona de la siguiente manera: “Cuando la gente viene a la Condesa queremos que sea como cuando metemos a alguien a la casa a comer, queremos preparar algo que disfruten que sepamos hacer con los mejores productos de la temporada. De hecho, en la entrada para entrar al restaurante hay que tocar el timbre, como al llegar a la casa de alguien. Esto se combina con una experiencia sorpresa porque no se sabe que vamos a comer”.
Al igual que la escena gastronómica mexicana, la gastronomía Parisina ha sufrido una gran evolución en el nuevo siglo. Siendo este cambio un resultado de la apertura del panorama a otras cocinas del mundo, como nos explica Indra: “Yo llegué a París queriendo aprender una de las cocinas madres, todo estaba muy enfocado en ella. Pero ahora vemos en París y muchas partes de Francia una diversidad increíble de influencias y cocinas de todo el mundo. En mi caso hacemos una comida francesa con toques de mi experiencia comenzando en México, mi formación francesa, mis viajes a la India, Estados Unidos, Florencia, Japón, Dinamarca, entre otros”.
Es claro que tanto su filosofía como su formación han formado una combinación excelente, siendo reconocido hace cinco años con uno de los galardones más importantes del mundo gastronómico, la estrella Michelin.
Siendo Carrillo el primer mexicano en obtener este premio en París haciendo comida francesa, describiendo esta experiencia como: “Fue un gran orgullo de cierta manera lograr la estrella, haber sido el más joven en obtenerlo y el primero en hacer una cocina no mexicana. No significa que no me encanta la cocina mexicana, pero significa que yo soy Indra. Tengo una serie de vivencias y de experiencias que se transfieren y se transmiten a mi cocina. También fue una gran satisfacción para todo el equipo, para toda la gente que me ha ayudado, acompañado, enseñado. Es un gran galardón y otros más también, de otras guías, como el Gault et Millau. La confianza de los clientes y los comerciales que vienen a La Condesa es también un poco como un galardón para ellos. Es un orgullo para ellos”.
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La clientela de La Condesa es tan variada como las inspiraciones de Carrillo, por una parte está la clientela local parisina, pero por el otro hay un abanico de visitantes de todas partes del mundo, desde aquellos mexicanos que quieren probar los platillos de su exitoso compatriota, comensales de américa latina, británicos, europeos o incluso de japón, en La Condesa hay lugar para todos.
El futuro de Indra será sin duda brillante, recientemente inauguró Bourrache, un Wine Bar ubicado en el antiguo local de La Condesa. El cual nace a partir de la pasión de Indra por los vinos, buscar complementar su restaurante y dar un sentido interesante al concepto a partir de etiquetas poco convencionales, además de contar una selección de botellas hechas por mujeres.










