En la esquina de Plaza Rio de Janeiro y Durango, un edificio inicialmente pensado como una casona familiar durante el porfiriato, hoy es el hogar de Filomeno Gran Cantina, que ha abierto sus puertas al público y se perfila como una propuesta cantinera para compartir con amigos.
Todo el concepto del lugar, se inspira en los personajes de la novela Filomeno, de Daniel Liebsohn, quien, también hace papel de creativo y fundador, junto con George Diamandopoulos, socio fundador.
Ubicada en el corazón de la Roma, Daniel ve el proyecto como un homenaje a las cantinas tradicionales de principios del siglo pasado, que influenciadas por corrientes europeas se convirtieron en un estandarte de la charrería. Además, define sus platillos como la herencia culinaria cantinera de México.
Llena de historia, la casa de Filomeno, ha fungido como residencia familiar, oficinas centrales del colegio de México, oficinas de Alfonso Reyes, Octavio Paz, escuela de monjas, y más.
Hoy, los salones chicos y grandes, candelabros y candiles, relojes de piso, murales, espejos, cuadros, retratos… un sinfín de objetos, adecúan el ambiente del lugar para transportarse a la era charra.
La experiencia comienza desde la entrada, una escalinata doble en la que cuelga una escultura de toro lleva al recibidor. Un espacio opaco con detalles en rojo, dorado y maderas oscuras, invitan, según Liebsohn, a empezar con los tragos.
Más adelante, la barra expone la pintura del protagonista de esta cantina: Filomeno, que conduce a los salones grandes: uno figura como el patio de la casona y da pie al otro, que es el gran comedor y donde también se encuentra la mesa de billar, ambos inspirados en personajes de la novela que le da nombre a la Gran Cantina.
Los platillos, a cargo del Chef Alfredo González, conocido también por su restaurante Antifine, son una mirada a los menús tradicionales de las cantinas. Hay sopes de tuétano, chile güero relleno con queso y camarón, lengua para taquear, el infaltable chamorro.
De postres, un pastel de queso de Ocotzingo y un flan tradicional que homenajea la receta de las mayoras de una casa tradicional.
Sin embargo, el camino culinario de Filomeno Gran Cantina, no se queda ahí, pues según comentó el Chef Alfredo, el menú nunca está acabado, los comensales pueden esperar nuevas adiciones y adentrarse a una experiencia charra salida del inicio del siglo XX.










