En México existen diversas bebidas que nos hacen sentir realmente orgullosos de nuestra tierra y nuestra gente. Una de ellas es la raicilla, un elixir considerado primo del mezcal y que se produce en las bondadosas tierras del estado de Nayarit.
Si no la conoces o no tienes idea de que hablamos, aquí tienes un poco de contexto. La raicilla es una bebida alcohólica de origen 100 por ciento mexicano con más de 500 años de tradición, que se produce en las tierras fértiles de Bahía de Banderas, el único municipio en Nayarit, fuera de Jalisco que forma parte de la Denominación de Origen, la cual está bajo control del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) y el Consejo Regulador del Tequila.
Fue en junio de 2019, cuando ambas instituciones otorgaron este título a esta bebida tradicional, considerada prima del mezcal – por su similar proceso de elaboración, pero se distinguen por la región geográfica y tipo de agave para su elaboración – para proteger su autenticidad y tradición. Con esto, Nayarit fue reconocido como productor oficial de raicilla, posicionando a Bahía de Banderas como un destino agavero privilegiado, donde la naturaleza costera imprime notas frutales y florales incomparables a la bebida.
Gracias a esto, este destino nayarita celebra con orgullo el Festival de la Raicilla, un evento anual que se realiza en el mes de agosto, donde se reúnen productores, artesanos, mixólogos y turistas para rendir homenaje a esta bebida ancestral.
Durante este festival los asistentes pueden participar en catas, muestras gastronómicas, venta de productos y actividades culturales. Asimismo, además de promover el consumo de la raicilla, los productores también comparten con todas las personas el proceso de elaboración de esta, el cual consiste en primero escoger piñas maduras – de agaves como maximiliana, angustifolia haw (conocido como pata de mula) y rhodacantha – que luego se jiman, limpian y tateman.
Después se cuecen en hornos sellados que arden a 130 grados centígrados, para luego enfriar, limpiar de nuevo y moler. El líquido resultante se fermenta máximo ocho días, después se vierte todo a los alambiques (instrumento de destilación de cualquier sustancia líquida a través de un proceso de evaporación y condensación) para cocer y finalmente se destila.
De acuerdo con el Consejo Mexicano Promotor de la Raicilla, la gradación de la raicilla oscila entre 36 y 45 por ciento de alcohol, una cantidad muy parecida al del tequila y el mezcal, incluso al del sotol, bebida que también se produce gracias al agave. A su vez, esta bebida nayarita se clasifica según su método de producción y maduración:
· Categorías: clásica, artesanal y ancestral
· Clases: joven (blanco o plata), madurada en vidrio, reposada (oro), añeja, extra añeja, abocada (con ingredientes adicionales) y destilado con raicilla (con sabores infusionados en una segunda destilación)
Con todo este mercado, tradición y cultura como respaldo, la raicilla de Nayarit es más que un destilado de agave: es historia, identidad y patrimonio vivo de nuestros pueblos que enorgullece a todo México.








