A 25 años de los atentados del 11 de septiembre, los cambios en la seguridad aeroportuaria y en la experiencia de los viajeros reflejan el impacto que tuvieron los ataques en la industria turística. Entre las principales transformaciones se encuentran la creación de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), el reforzamiento de las puertas de las cabinas de los aviones, el uso de tecnología biométrica y un mayor intercambio de información entre autoridades.
“Estamos en un momento en el que los cambios impulsados por la tecnología y la innovación están mejorando la seguridad o, al menos, manteniendo los niveles de seguridad, al tiempo que mejoran las operaciones y la experiencia de los viajeros”, señaló Ryan Propis, vicepresidente de Seguridad y Facilitación de la Asociación de Viajes de Estados Unidos.
El funcionario destacó además el potencial de la inteligencia artificial y el desarrollo de algoritmos para transformar los controles de seguridad aeroportuaria. Según Propis, estas herramientas podrían permitir en el futuro que los agentes autoricen el ingreso de líquidos como agua, leche materna y fórmula infantil mediante sistemas automatizados de evaluación.








